News Scoop: September 30, 2005 Vol. 11 Iss. 5
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Un gran salto
Hace 350 millones de años, los antiguos ancestros con ojos saltones de las ranas, sapos, salamandras y tritones nadaron, se arrastraron y brincaron por primera vez en nuestro planeta. Pero ¿qué futuro tienen los anfibios? Esta fue la pregunta que se hicieron los científicos la semana pasada en la reunión Cumbre para la Conservación de los Anfibios en Washington D.C.
En el año 2004, un estudio global determinó que casi una tercera parte de las 5,734 especies conocidas de anfibios se encuentra en graves dificultades. Las poblaciones alrededor del mundo han disminuido en forma dramática en los pasados 25 años, y muchas han desaparecido por completo. Con respecto a los anfibios, el investigador Christopher Raxworthy del Museo Estadounidense de Historia Natural (American Museum of Natural History) dijo a TFK: "todas las tendencias son negativas".
Peligros en el estanque
Según los científicos, existen varios
factores que contribuyen a la disminución de las poblaciones anfibias.
Raxworthy dice que la destrucción del hábitat natural de los
anfibios es probablemente la mayor amenaza que enfrentan estas criaturas. Los
bosques y los pantanos están desapareciendo, puesto que la tierra se
utiliza para cosechar alimentos, criar ganado y expandir las ciudades. Los
hábitats de los anfibios también desaparecen, o cambian de lugar,
cuando las condiciones de temperatura y humedad cambian demasiado. "Muchas
de las especies de anfibios viven sólo en zonas muy
pequeñas", afirma Raxworthy. "Y cuando el clima cambia en esas
áreas, los anfibios no pueden trasladarse a otras zonas más
hospitalarias con facilidad".
Como sucede con muchos otros animales, la contaminación que produce la industria y la agricultura puede perjudicar a los anfibios. Algunos investigadores creen que los anfibios pueden ser especialmente vulnerables a dichos químicos porque tienen una piel más porosa que otros animales. Muchos anfibios viven en aguas contaminadas o cerca de ellas.
Varias especies de anfibios son presa de cazadores. Las ranas Goliat, de África, y las salamandras gigantes de China y Japón, que pueden crecer hasta cinco pies y pesar hasta 100 libras, se cazan como alimento. Las especies pequeñas se comen en muchas otras partes del mundo. También se capturan los animales como ingredientes para medicinas tradicionales o para venderlos internacionalmente como mascotas exóticas.
Un hongo entre nosotros
La más reciente y misteriosa amenaza para los
anfibios es un hongo mortal que se está esparciendo por varios
países. Se identificó el hongo apenas hace seis años.
Provoca una enfermedad que aparentemente mata a los animales al atacar su
delicada piel. Los científicos todavía no saben mucho al
respecto. Don Church es un herpetólogo, un científico que estudia
a los anfibios y reptiles, y que trabaja con Conservación
Internacional. "Es un gran rompecabezas", le dijo a TFK, "con
más investigaciones podríamos desarrollar alguna manera de
controlar la enfermedad en la naturaleza".
Un llamado a la acción
En la cumbre en Washington, D.C. la semana pasada, los
científicos prepararon un plan que esperan que sirva como una
declaración para salvar las ranas y especies similares alrededor del
mundo: se trata del Plan de Acción para la Conservación de los
Anfibios (Amphibian Conservation Action Plan). Una de las piezas clave del plan
será apoyar a los gobiernos que tomen las medidas necesarias para
conservar los importantes hábitats de los anfibios.
Los programas de reproducción en cautiverio también son prometedores. Hay algunas historias de éxito tempranos en los zoológicos que reproducen especies en peligro de extinción. La espectacular y venenosa rana dardo, que es popular como mascota exótica, ahora se reproduce en cautiverio con regularidad. Esto significa que ya no es necesario que la capturen en su hábitat natural. Si el negocio crece y el tipo de anfibios que con frecuencia se cazan como alimento o medicina están disponibles a la venta, sus parientes salvajes estarán más seguros.
Hacer al mundo un lugar más seguro para los anfibios no será fácil ni económico. En la cumbre mundial, los científicos estimaron que podría costar más de $400 millones y tomar varios años. Pero lo que aprenderemos al tratar de salvar estas criaturas especiales también nos ayudará a comprender mejor los tipos de problemas que perjudican a otros tipos de fauna. Y esto, afirma Church, nos ayudará a todos.
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