News Scoop: September 13, 2002 Vol.8 No.1
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- Table of Contents
- Cover Story
- Cover Story - Spanish Version
- Mini-Lesson
- Comprehension Quiz
- Teacher's Guide and Worksheets
¡Demasiado seco!
El granjero Bob Roberts creció escuchando historias sobre el "Dust Bowl" (tazón de polvo), las terribles sequías de la década de 1930 que convirtieron las tierras de sembradío en polvo. Ésta había sido la época más difícil que los habitantes de Scottsbluff, Nebraska podían recordar, hasta ahora. Roberts, de 67 años, nos habla de las miserables 2.16 pulgadas de lluvia que han caído este año. Es muchísimo menos de lo que se tuvo en la década de 1930 y es 80% menos de lo normal. Los sembradíos de maíz y sorgo de Roberts se están muriendo rápidamente por el fuerte calor. "Soy un hombre triste", dice él.
Caliente, seco y polvoroso
En todo el país, los estadounidenses se están enfrentando a una de las peores sequías de las que se tiene memoria. Según los expertos, en los últimos 100 años sólo hubo otras dos sequías como ésta. Las sequías se presentan cuando una región tiene menos lluvias de lo normal y los suministros de agua no se llenan de nuevo. A diferencia de un tornado, un huracán u otros desastres climáticos, una sequía tiene un efecto lento que daña poco a poco. La sequía que estamos pasando comenzó en 1998. El verano extremadamente caluroso de este año empeoró las cosas: se llevó la poca humedad que todavía quedaba en la tierra. Ahora, en muchos lugares se necesitan más de 15 pulgadas de lluvia para terminar con la escasez de agua.
¿Un nuevo tazón de polvo?
Como los agricultores y ganaderos no pueden mantener sus negocios sin el agua que necesitan las plantas y animales, son los primeros que sienten los efectos de la sequía. Hasta ahora, las cosechas de trigo y maíz del oeste, los arándanos de Massachusetts y las cosechas de nuez de Georgia han resentido la escasez. "El daño está hecho", dijo Peter Furey de la Oficina de Agricultura de Nueva Jersey ("New Jersey Farm Bureau"). "Algunas de estas cosechas murieron totalmente y no regresarán".
Durante los últimos meses, muchos estados han declarado estado de emergencia por escasez de agua. Los oficiales de algunas áreas han prohibido el lavado de autos, el llenado de piscinas y piletas y el riego de céspedes. Los grandes depósitos que proporcionan agua corriente están muy por debajo de sus niveles normales. Las lluvias recientes han traído cierto alivio, pero no han alcanzado para llenar los depósitos. Hasta las escuelas se han visto afectadas por la sequía. En York, Pensilvania, se están utilizando platos de papel en las cafeterías escolares para ahorrar el agua de lavar los platos. En Mayer, Arizona, los niños beben agua embotellada para no utilizar las fuentes de la escuela, pues los pozos locales se han secado.
Algunos equipos deportivos infantiles han dicho adiós a sus canchas de juego. Una liga de fútbol de las afueras de Filadelfia, Pensilvania, terminó su temporada un mes antes debido a que el distrito escolar cerró las canchas de juego.
Una de las peores consecuencias de la sequía de este año ha sido el impacto en los bosques nacionales. En Oregon, Arizona y en otros estados del oeste, las condiciones secas han contribuido a que se desaten enormes incendios. Más de 6 millones de acres se han quemado hasta la fecha. Esto es más del doble del área que se quemó el año pasado, en estas fechas.
¡Cierra la llave!
Los expertos en sequía dicen que si logramos ahorrar más agua durante las épocas de lluvia plena, podremos lograr sobrevivir a las sequías sin racionamientos severos. Los estadounidenses utilizan aproximadamente 27 mil millones de galones de agua al día. No toda esa agua se utiliza con conciencia. Los agricultores cerca de Durango, Colorado, están perdiendo sus negocios a causa de la sequía. Y aún así, en el pueblo turístico de Durango, ¡se abren los rociadores para mantener el campo de golf totalmente verde y un restaurante esparce pequeñas gotas de rocío a sus clientes para que estén cómodos!
Cada estado tiene sus propias reglas sobre cómo distribuir el agua. En 1980, solamente tres estados tenían planes de emergencia en caso de sequía. Hoy en día, 38 estados tienen un plan o bien están empezando a desarrollarlo.
Por ahora, los estadounidenses golpeados por la sequía sólo miran el cielo y rezan para que llueva. "Nos tomará más de dos años salir del hoyo en el que hemos caído" dice Ken Beegles de la División de Recursos Acuíferos de Colorado ("Colorado's Division of Water Resources"). "Contamos con la madre naturaleza para cambiar". Claro, si queremos evitar una prolongada escasez de agua, los estadounidenses tendrán que cambiar la forma en la que desperdician el agua.
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