News Scoop: November 14, 2003 Vol. 9 Iss. 9
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- Table of Contents
- Cover Story
- Cover Story - Spanish Version
- Mini-Lesson
- Comprehension Quiz
- Teacher's Guide and Worksheets
Ladrones de bellezas
Durante el día, los pobladores de Xiaoli, China, se sientan a las afueras de sus chozas de adobe, abanicándose tranquilamente. Xiaoli es un pueblo pobre de la provincia de Henan en China. La mayoría de los pobladores de Xiaoli son agricultores, pero los altos impuestos hacen que la agricultura no sea lucrativa. Por lo tanto, los agricultores no tienen nada que hacer más que esperar a que caiga la oscuridad. Por las noches, Xiaoli vuelve a la vida: es entonces cuando los saqueadores de tumbas comienzan a trabajar.
Debajo de Xiaoli se encuentran 5,000 años de rica historia China. La ciudad vecina de Luoyang fue la capital de por lo menos nueve dinastías gobernantes, o imperios. En los campos de Xiaoli yacen las tumbas de emperadores y emperatrices. Muchas de las tumbas contienen valiosas obras de arte enterradas hace siglos. Asaltar las tumbas y robar los tesoros es un acto ilegal y peligroso. Pero para los agricultores de Xiaoli, que son muy pobres, la tentación es muy grande. Con un botín importante de tesoros se puede igualar el ingreso anual de un agricultor.
Little Su, un doctor de Xiaoli, fue a la escuela de medicina con lo que logró vender de preciosas piezas de arte que robó. Dice que los jóvenes de Xiaoli no piensan en otra cosa que asaltar las tumbas y vender los invaluables tesoros a los contrabandistas. "Si un día por la noche estás aburrido, cualquiera te dirá 'Vayamos a buscar una tumba'", dijo él.
Durante los últimos cinco años, los ladrones han asaltado por lo menos 220,000 tumbas, de acuerdo a la Oficina de Reliquias Culturales Nacionales de China. "Si el saqueo continúa a este paso, pronto no nos quedará nada de nuestro glorioso pasado" dijo He Shuzhong, el jefe de vigilancia de la Herencia Cultural en Pekín, la capital de China.
UNA FIEBRE DEL ORO SIN LEY
Los adinerados coleccionistas de arte pagan grandes cantidades por antiguas estatuas, esculturas y vasijas asiáticas. El año pasado, el deseo por piezas de arte dio inicio a una fiebre ilegal de reliquias, no sólo en toda China, sino también en el resto de Asia.
La policía de la India recientemente atrapó a una banda de contrabandistas, a quienes se acusa de haber arrasado con las esculturas de cientos de templos y monumentos.
Los criminales enviaron las piezas de arte a coleccionistas en Estados Unidos y Europa.
En este mes de marzo, los asaltantes de tumbas en Cambodia, un país del Sureste de Asia, excavaron y sacaron caras esculpidas de Dioses de un sitio del siglo XI. A principios de este año, la policía de Cambodia confiscó varias cargas de camiones llenos de esculturas que también fueron extraídas sin la menor pena de los sitios arqueológicos.
"¿Por qué nosotros como pueblo, como gobierno, como país, dejamos que nuestra herencia se nos escape entre los dedos?", dijo Michel Tranet, cuyo trabajo es proteger la herencia y los tesoros de Cambodia.
REGRESAR TODO A CASA
La mayoría de los robos de piezas de arte nunca se reportan. Una de las razones es que es difícil saber quién es el dueño de algunos de los tesoros. Muchos países asiáticos fueron alguna vez colonias de países europeos. Los tesoros tomados hace cientos de años por los invasores han llegado a ser considerados como propiedad de quien los posee hoy en día. Una pieza sacada recientemente es evidentemente robada, pero nadie sabe si ha sido robada del propietario más reciente o del país en donde fue elaborada.
Para algunos de los pobladores pobres de China, India, Cambodia y otros países asiáticos, el saqueo se considera como una forma de salir de la pobreza. En Xiaoli, Little Su es un hombre rico. Es dueño de una televisión de pantalla gigante. No es sorprendente que su videojuego favorito sea Tomb Raider.
Pero robar los tesoros históricos de un país no es un juego. Hace tres años, los saqueadores de tumbas asaltaron una tumba de 2,000 años de antigüedad de la Emperatriz Dou en la ciudad de Xi'an. Los saqueadores se hicieron por lo menos de 200 tesoros, en su mayoría estatuas de cerámica. Algunas de estas estatuas únicas fueron valuadas hasta en $80,000. Seis de las figuritas terminaron a la venta en una subasta en la Ciudad de Nueva York en el mes de marzo de 2002. El gobierno chino pudo detener la venta justo a tiempo.
Ahora esas seis figuritas, valuadas en $6,000 a $8,000 cada una, han regresado a Xi'an. Se encuentran en exhibición en un pequeño museo. Li Ku, el vicedirector del museo, está feliz por su regreso. "Al mirar estas figuras, siento como que mi familia ha regresado finalmente a casa", dice él.




