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World Report: January 14, 2005 Vol. 10 Iss. 13

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Table of Contents
Cover Story
Cover Story - Spanish Version
Mini-Lesson
Comprehension Quiz
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Después de la olas

por Jeremy Caplan

Uno tras otro, los aviones y helicópteros llegaron, cada uno con un poco de ayuda. Volaron hacia la India, Sri Lanka, Tailandia e Indonesia. Estos países están luchando para recuperarse del gran tsunami que azotó las costas del sur de Asia el 26 de diciembre. Con cada aterrizaje de la semana pasada venía un rayo de esperanza para aquellos que estaban sufriendo en ese lugar. Al despertar de una destrucción casi inimaginable, miles de voluntarios llevaron ayuda a las personas en desgracia.

Debido a la devastación a lo largo de las zonas costeras del sur de Asia, los voluntarios repartieron agua, artículos médicos y ropa. Los médicos instalaron hospitales provisionales al aire libre para atender a los sobrevivientes heridos. Decenas de países, encabezados por Australia, Alemania, Japón y Estados Unidos, han hecho llegar casi 4 mil millones de dólares en ayuda.

"El mundo se está uniendo de una manera que nunca habíamos visto", dice Jan Egeland, coordinador del equipo de emergencias de las Naciones Unidas. También el mundo se unió de otras maneras. Al medio día del 5 de enero, los habitantes de toda Europa guardaron tres minutos de silencio en honor a las víctimas. La televisión suspendió sus transmisiones y repicaron las campanas de las iglesias. En Finlandia y Suecia, se encendieron miles de velas. Durante cinco días, las banderas de Estados Unidos ondearon a media asta para recordar a las más de 155,000 víctimas del desastre.

La siguiente ola: la ayuda
Días después de que el tsunami azotara en las costas, ya no se tenían esperanzas de hallar sobrevivientes, así que los voluntarios se concentraron en salvar a los vivos. La Organización Mundial de la Salud afirma que más de 5 millones de víctimas carecen de las necesidades básicas para sobrevivir. La semana pasada, los médicos y enfermeros atendieron a miles de personas en los campamentos construidos a toda prisa. También trabajaron para evitar la propagación de enfermedades. El agua y la comida contaminada pueden provocar que muchos enfermen y las enfermedades podrían propagarse rápidamente.

Organizaciones internacionales como Médicos Sin Fronteras (Doctors Without Borders), UNICEF y la Cruz Roja Internacional han construido centros de ayuda para proporcionar atención de emergencia. Médicos Sin Fronteras ha enviado a más de 40 trabajadores y 110 toneladas de artículos de auxilio a la región.

Estados Unidos ha hecho llegar 350 millones de dólares y envió el portaaviones Abraham Lincoln y 11 embarcaciones de guerra y helicópteros repletos de provisiones, así como soldados para ayudar en los esfuerzos de auxilio. El plan estadounidense llamó a unos 1,500 Marines estadounidenses para enviarlos a Sri Lanka.

El presidente George W. Bush unió los esfuerzos de los ex presidentes Bill Clinton y George H.W. Bush. Su tarea es recabar donaciones privadas. El presidente también envió a la región al gobernador de Florida Jeb Bush y al secretario de Estado Collin Powell. Recorrieron la zona del desastre y asistieron a una reunión de líderes del mundo en Jakarta, Indonesia el 6 de enero.

"He estado en la guerra y he visto muchos huracanes, tornados y otras operaciones de auxilio, pero nunca había visto algo así", dice Powell.

Un esfuerzo de rescate persistente
A veces, es difícil hacer llegar la ayuda a aquellos que la necesitan. Muchas carreteras en Sri Lanka e Indonesia quedaron destruidas por el tsunami, haciendo difícil para los camiones entregar comida y agua. La semana pasada, Leslie Ansag, doctora naval de Everett, Washington, fue una de las muchas personas que trabajaron en Sumatra y se sumó a los sencillos sentimientos de aquellos con ganas de ayudar: "Esto es desgarrador".

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