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World Report: March 30, 2001

This Issue:
Table of Contents
Cover Story
Cover Story - Spanish Version
Mini-Lesson
Comprehension Quiz
Teacher's Guide and Worksheets

Pagan por jugar

Por Robert Sullivan

En 1930, le preguntaron al fabuloso jugador de los Yankees de Nueva York, Babe Ruth, cómo justificaba el nuevo salario anual de 80,000 dólares que recibía por batear lejos la pelota. La gente se preguntaba: ¿cómo puede ganar tanto, si el presidente de Estados Unidos sólo gana 75,000 dólares? Ruth contestó: "Tuve un mejor año que él." El país iba hacia un período difícil llamado la Gran Depresión, así que cuando la gente comparaba el trabajo del Presidente Herbert Hoover con el del jugador de béisbol, en realidad estaban de acuerdo con Babe Ruth.

Los tiempos han cambiado. El presidente, que recibió del Congreso un aumento de sueldo en el año 2000, gana ahora 400,000 dólares al año. En diciembre, el jugador mejor pagado, Alex Rodriguez, firmó un contrato con los Rangers de Texas por más de 25 millones de dólares al año. Los dos salarios ya no tienen punto de comparación.

Cuando le atinan al precio
Después de que Rodriguez firmó ese contrato, con valor de 252 millones de dólares por los 10 años siguientes, los críticos se indignaron: "¡Es ridículo pagarle a un tipo tanto dinero por jugar!" ¿Crees que tienen razón? Eso depende de cómo lo mires.

En un mundo perfecto, tal vez el presidente ganaría más que un deportista, los doctores más que las estrellas de cine, y tu maestra más que Britney Spears. Pero nuestro mundo está lejos de la perfección. Los atletas cobran lo que la gente paga.

El contrato de Rodriguez sirvió para volver a definir lo que vale un excelente jugador. En febrero, su rival de juego, Derek Jeter, firmó un contrato por 10 años de 189 millones de dólares con los Yankees. Un año antes, el equipo se había negado a darle a Jeter un contrato por siete años de 118.5 millones de dólares. Calcula cuánto le costó su error a los Yankees, y en cuánto ha cambiado la escala de pagos a partir del contrato de Rodriguez.

El lanzador de los Rockies de Colorado, Mike Hampton, ganará esta temporada 15.1 millones de dólares. Si saca a tantos jugadores como el año pasado (653), ganará 23,162.33 dólares por cada vez que lo logre, lo mismo que un maestro principiante gana en algunos estados ¡por todo un año de trabajo!

Con los entrenamientos de primavera a todo vapor, la discusión gira en torno al béisbol. Pero a los principales jugadores de otros deportes también les va muy bien. Los corredores de la NFL Drew Bledsoe, del Nueva Inglaterra, y Brett Favre, del Green Bay, han firmado contratos por unos 10 millones de dólares por temporada. Shaquille O'Neal ganará 120 millones de dólares durante siete años por botar la pelota con los Lakers de Los Ángeles, y Jaromir Jagr ganará 9.4 millones de dólares al año por jugar hockey para los Pingüinos de Pittsburgh. En estas cifras no se incluyen primas, ingresos de patrocinadores ni comerciales. ¡Imagínate!

Los deportistas no son los únicos a quienes se acusa de recibir un salario excesivo. El actor Harrison Ford ganará 25 millones de dólares por un trabajo de 20 días en su siguiente película: "K-19: The Widowmaker", lo que equivale a 2,500 dólares por minuto. ¿En realidad es tan excesivo? No para los productores de películas. Las 28 películas de Ford han recaudado 5.44 mil millones de dólares, más que las de ningún otro actor. Los empresarios de cine saben que recuperarán su dinero cuando los admiradores de Ford compren millones de boletos para ver sus películas.

Lo mismo pasa con Rodriguez. Los Rangers de Texas venderán más boletos ahora que lo tienen. Si juega bien, los Rangers aumentarán los precios de los boletos y lo que cobran a las cadenas de televisión por transmitir los juegos. Para ellos es una buena inversión.

¿Y si los aficionados dijeran que no?
Todo lo relacionado con eventos deportivos es cada vez más caro. A una familia de cuatro personas le cuesta 266.61 dólares asistir a un juego de básquetbol profesional (boletos, estacionamiento, bebidas, alimentos, programas). ¿Qué pasaría si los altos costos de esta diversión hicieran que los aficionados dejaran de comprar boletos? ¿Qué pasaría si se decepcionaran tanto que dejaran de ver los deportes por TV? Si dentro de 50 años a los estadounidenses ya no les importara el básquetbol, los jugadores del mañana no ganarían tanto dinero.

En 1789, cuando George Washington alcanzó la presidencia, su salario anual era de 25,000 dólares, una cantidad elevada para la época, y mucho más de lo que recibía un deportista. Pero como ya era un rico hacendado, el padre de nuestra patria no quiso ese dinero. Como dijimos antes, los tiempos realmente han cambiado.

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