World Report: April 6, 2001 Vol.6 No.23
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- Table of Contents
- Cover Story
- Cover Story - Spanish Version
- Mini-Lesson
- Comprehension Quiz
- Teacher's Guide and Worksheets
¿Podrá salvarse Venecia?
Los gondoleros llevan sus elegantes embarcaciones a lo largo de 150 estrechos canales y bajo puentes antiguos. Los cantantes ofrecen serenatas a los turistas que pasean por las calles empedradas admirando la arquitectura del siglo XV. Venecia, que se construyó sobre 118 islas, es una joya deslumbrante entre las grandiosas ciudades de Italia. Sus iglesias llenas de arte y sus calles pintorescas la han convertido desde tiempos antiguos en uno de los lugares más admirados del mundo. Cada año, 10 millones de personas visitan Venecia.
Pero una de las cosas que hace de Venecia un lugar tan especial, su red de canales, amenaza su supervivencia. El agua no sólo está en la laguna, que es donde pertenece, ¡sino en todos lados!
Venecia se está hundiendo, y al mismo tiempo, el mar que la rodea se está elevando. En el siglo V, los venecianos establecieron la ciudad en mitad de una laguna para escapar de sus enemigos. La ciudad fue construida sobre millones de tablones de madera colocados sobre la tierra pantanosa. Desde entonces, las construcciones se han hundido lentamente. La extracción del agua subterránea que realizó la industria local, una práctica que finalmente se detuvo en la década de 1970, hizo que la ciudad se hundiera todavía más rápido. Desde 1900, se ha hundido más de cinco pulgadas.
Mientras tanto, los cambios climáticos globales han elevado los niveles de los océanos del mundo, que han subido más de cuatro pulgadas en este siglo. Para Venecia, la combinación del hundimiento del suelo y la elevación de los mares ha sido desastrosa.
Agua por todos lados
Venecia siempre ha sufrido inundaciones. Cada año, normalmente entre octubre y marzo, los fuertes vientos del sureste y las mareas altas traen el acqua alta (aguas altas, en italiano). Pero como la ciudad se hunde y el mar se eleva, las inundaciones estacionales son cada vez peores. La inundación con consecuencias más devastadoras para la ciudad ocurrió el 4 de noviembre de 1966. Las calles y las casas tenían más de seis pies de agua, y se dañaron monumentos y pinturas. Desde entonces, Venecia ha sufrido hasta 50 inundaciones al año.
El acqua alta erosiona los edificios. El agua salada se filtra por los ladrillos y los debilita. La magnífica catedral de Venecia, la basílica de San Marcos, construida hace 900 años, ahora está ligeramente inclinada a la izquierda, debido a sus cimientos inestables.
Los expertos advierten que Venecia puede hundirse otras ocho pulgadas más en los próximos 50 años. Muchos ciudadanos ya han huido en busca de lugares más secos en tierra firme italiana. Muchos residentes han abandonado los primeros pisos de sus casas. En la ciudad ya quedan pocas familias jóvenes con niños.
Lorenzo Pedrocco, fabricante de máscaras, se ha quedado, pero dice que las inundaciones son un verdadero dolor de cabeza. "Si superan cierto nivel, tengo que levantar el refrigerador y los muebles para que no se echen a perder." Otras personas se quejan del olor del agua, que contiene desperdicios y suciedad de la laguna.
¿Se trata de una misión para Moisés?
Para salvar la ciudad, un grupo llamado el Nuevo Consorcio de Venecia ha propuesto el Proyecto Moisés. El proyecto, que consiste en construir un dique que costará 2 mil millones de dólares, toma su nombre del personaje bíblico ante el cual se abrió el mar Rojo. El plan es colocar enormes compuertas bajo el agua en cada una de las tres entradas de la laguna de Venecia. Cuando el nivel del agua baje, las 79 hojas separadas de 300 toneladas se asentarán en el piso del océano. Pero cuando el nivel del agua se eleve, las hojas se inflarán y se elevarán para bloquear la entrada del agua del mar Adriático.
Este complejo plan se ha elaborado a lo largo de 10 años, pero todavía no ha obtenido la aprobación oficial. Los ambientalistas, de hecho, están en contra. Argumentan que las compuertas estarán cerradas durante tanto tiempo que el agua del mar no podrá entrar y salir de la laguna, y el agua se quedará estancada y sucia, lo que dañaría la flora y la fauna locales.
El destino del Proyecto Moisés puede estar en las manos del Partido Verde de Italia, un grupo político que toma en cuenta las cuestiones ambientales. Los miembros del Partido Verde han sugerido otras soluciones para las crecidas. Giorgio Sarto, senador del Partido Verde, está a favor de medidas más simples, como continuar elevando las calles, restaurar las partes erosionadas del puerto y limpiar la laguna. Sarto ha comentado: "Para salvar Venecia, primero tenemos que asegurarnos que la ciudad tome su medicina, y sólo aceptar una operación quirúrgica, como sería el Proyecto Moisés, como último recurso."
El 15 de marzo, el gobierno italiano decidió continuar estudiando el Proyecto Moisés. Maria Teresa Brotto, ingeniera hidráulica del Nuevo Consorcio de Venecia, está satisfecha. Ella opina que tomar medidas pequeñas no es suficiente: "La gente quiere que este problema se resuelva de una vez por todas."

