World Report: April 20, 2001
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De regreso a Estados Unidos
El presidente George W. Bush tomó la llamada telefónica en la madrugada del 11 de abril. Después de dos semanas de tensas negociaciones entre Estados Unidos y China, finalmente escuchó las palabras que había estado esperando: los 24 miembros de la tripulación del avión espía de la marina estadounidense venían rumbo a casa.
Desde el 1 de abril, China retuvo a los hombres y mujeres de la marina cuando su avión chocó con un jet de combate chino. El jet y su tripulante cayeron al mar. El piloto estadounidense hizo maniobras para realizar un aterrizaje de emergencia en la isla de Hainan, China, aunque no tenía el permiso de China para aterrizar ahí. Los funcionarios estadounidenses trabajaron noche y día con los chinos con el fin de pactar la liberación de los tripulantes. China decía que no los dejaría ir hasta que Estados Unidos se disculpara y aceptara la responsabilidad del choque. Pero no fue fácil encontrar las palabras para una disculpa que ambas partes pudieran aceptar.
Relaciones problemáticas
Estados Unidos y China tienen una historia complicada. Estas dos naciones están en desacuerdo sobre varios temas, entre ellos, el de los derechos humanos. China no es una democracia. Su gente no puede criticar libremente al gobierno ni elegir a sus líderes.
En esta ocasión el debate fue especialmente difícil, porque el avión estadounidense recopilaba información ultra secreta. Al volar cerca de la costa de China, la tripulación podía observar los recursos militares chinos. China no quiere que estos vuelos continúen. Los funcionarios estadounidenses, sin embargo, dicen que la ruta de vuelo del avión pasaba por aguas internacionales, donde pueden volar los aviones de cualquier nación.
Se ha informado que los jets de combate chinos habían sido muy agresivos en el área. Los funcionarios estadounidenses se quejaron a China del peligro. El almirante Dennis Blair, del Comando del Pacífico de Estados Unidos, comenta: "No es normal jugar a los 'carros chocadores' en el aire".
Una guerra de palabras
Lo que comenzó como una misión de rutina se convirtió en un problema y una lección de comunicación. El vice primer ministro de China, Qian Qichen, insistía en que "la clave para resolver el problema" era una disculpa de Estados Unidos. Pero los funcionarios estadounidenses se negaron, argumentando que el avión, conocido como el "cerdo volador", era demasiado lento para haber ocasionado el choque. Al principio, los mensajes a China expresaban solamente "condolencias" por el incidente. Este lenguaje no era suficiente para obtener la liberación de la tripulación.
Ambas partes tenían mucho que ganar de un arreglo pacífico de la situación. Estados Unidos y China intercambian cada año mercancías con un valor de 116 mil millones de dólares. China, además, quiere ser anfitriona de los Juegos Olímpicos de 2008, y unirse al grupo empresarial internacional llamado Organización Mundial de Comercio (World Trade Organization). Estados Unidos podría ayudar a China en estos asuntos, pero las palabras "lo siento" amenazaban con convertirse en un obstáculo insalvable.
Acordaron estar en desacuerdo
Los diplomáticos finalmente alcanzaron un acuerdo. En lugar de presentar una disculpa formal o asumir la culpa, Estados Unidos dijo que sentía la pérdida del piloto chino y se disculpaba por haber aterrizado en Hainan sin permiso. Se escribió una carta en inglés utilizando frases específicas, como "lo sentimos mucho". China tradujo el mensaje de Estados Unidos en palabras que representaban para su gente una verdadera disculpa.
Cada uno de los bandos podía hacer su propia interpretación de la carta, y ese era el objetivo. ¡ESTADOS UNIDOS FINALMENTE SE DISCULPÓ!, decía el encabezado de un periódico chino. El Secretario de Estado, Colin Powell comentó: "No hicimos nada malo, y por lo tanto no es posible pedir una disculpa".
De cualquier forma, la tripulación regresó a casa. Los familiares y amigos celebraron contentos el regreso. Se programó que llegaran a su base de Whidbey Island en el estado de Washington el sábado, después de una escala de dos días en Hawai. El presidente Bush les dijo por el altavoz del teléfono: "Bienvenidos a casa, ustedes representan lo mejor de Estados Unidos".
China y Estados Unidos planearon discutir cómo regresar el avión dañado a Estados Unidos y cómo investigar el choque. El acuerdo de la semana pasada demostró el poder de las palabras. Aún así, algunos sentimientos son difíciles de expresar con palabras. Sandy Guidry, al escuchar que su hijo Scott venía de regreso de China, comentó: "No sé cómo decirles lo que siento. Estoy simplemente feliz".

