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World Report: September 1, 2006 Vol. 12 Iss. 1

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Table of Contents
Cover Story
Cover Story - Spanish Version
Mini-Lesson
Comprehension Quiz
Teacher's Guide and Worksheets

Nuevos comienzos en Nueva Orleáns

Jermaine Gibson, de doce años, está listo para ir a la escuela. "El verano fue aburrido. Me alegra volver", dijo la semana pasada durante su primer día en la Escuela Primaria William J. Fischer, en Nueva Orleáns, Louisiana. Para muchos niños en Nueva Orleáns, los libros, las mochilas y las tareas son una señal tranquilizadora de que las cosas por fin están volviendo a la normalidad.

El 29 de agosto de 2005, el Huracán Katrina devastó la costa del golfo. Un año después, el impacto del huracán todavía se nota, especialmente en Louisiana y Mississippi. La tormenta destruyó 353,000 hogares. Habitantes de toda la región perdieron sus casas. Más de 113,000 familias todavía viven en remolques temporales.

La reconstrucción ha sido larga y lenta, y está muy lejos de haber terminado. Después de la tormenta, comenzó la difícil tarea de limpiar los escombros y reconstruir. La respuesta del gobierno al desastre y sus consecuencias ha hecho enojar a mucha gente. Ha sido difícil cumplir con las promesas de ayuda. Aunque el gobierno prometió $110 mil millones de dólares para la recuperación de los daños provocados por Katrina, muchas de las personas que más necesitan el dinero aún no han recibido ayuda. Las acusaciones de desperdicio y mala administración decepcionan a la gente. Aun así, los trabajadores pagados y los voluntarios siguen trabajando juntos para la reconstrucción.

Progreso Lento
Se calcula que de los 300,000 residentes que se fueron de Nueva Orleáns, un 40% ha regresado. Otros no regresarán más. Aquellos que han regresado están rehaciendo sus vidas en una cuidad cambiada.

Algunas partes de la cuidad costera siguen deshabitadas. Las casas dañadas aún no se han demolido. "Todavía hay autos volcados. Hay árboles enormes sobre los techos de las casas", Lauren Peckler, estudiante de preparatoria en Pomona, Nueva York, comentó para TFK, después de haber pasado un mes como voluntaria en la región del golfo: "Casi un año después, parece como si nadie hubiera tocado estas áreas".

Sólo la mitad de los hospitales de Nueva Orleáns han reabierto, y el 17% del transporte público está funcionando. Los muros para contener el agua, llamados diques, están hechos para proteger esta cuidad situada por debajo del nivel del mar. Cuando la fuerza de Katrina rompió cuatro secciones de los diques, se inundó el 80% de la cuidad. La reparación de las secciones rotas ha sido una labor muy difícil y costosa. El gobierno de Estados Unidos ha prometido $6 mil millones de dólares para las obras en los diques. Hasta el momento, los diques han sido reparados, pero no reforzados. Es posible que los diques existentes no resistan otra tormenta gigante.

De regreso a clases
Dos terceras partes de las 128 escuelas públicas de Nueva Orleáns se inundaron durante la tormenta. Antes de Katrina, el sistema educativo era uno de los peores del país. Las autoridades desean mejorar las escuelas, no sólo con una mano de pintura y libros nuevos, sino también con nuevas normas y estrategias para alcanzar el éxito.

La semana pasada, algunas escuelas recibieron a sus alumnos en remolques temporales y saturados salones de clases. Se espera que a más tardar a finales de septiembre un total de 56 escuelas reinicien clases. A su máxima capacidad, estas escuelas podrán recibir a 34,000 alumnos, aproximadamente la mitad de la cantidad total que estaba inscrita antes del huracán.

Las escuelas, como muchas cosas en Nueva Orleáns, están muy lejos de estar en perfectas condiciones. Pero la idea de que un día sean mejores que antes, le da esperanzas a la cuidad. En Nueva Orleáns y las ciudades de la costa del golfo, la gente necesita todas las esperanzas que pueda encontrar para superar este difícil año.

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