World Report: January 26, 2007 Vol. #12 Iss. #16
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- Cover Story
- Cover Story - Spanish Version
- Mini-Lesson
- Comprehension Quiz
- Teacher's Guide and Worksheets
En el medio
A Kennedy Frank le gusta estar en sexto grado. ¿Y por qué no habría de gustarle? "Tengo el privilegio de cambiar de clases", comentó para la revista Time For Kids, "y aprendo nuevas experiencias al no tener al mismo maestro todo el día". Pero tiene a sus viejos amigos y a los maestros que conoce de años pasados para reconfortarla.
Kennedy, de 11 años de edad, asiste a la escuela Humboldt Park K-8, en Milwakee, Wisconsin. Humboldt Park es una de las 54 escuelas K-8 (desde jardín de niños hasta el octavo grado) del área. La escuela forma parte de un gran movimiento para cambiar la manera en que se educa a los niños de 10 a 15 años de edad. Más y más educadores rechazan la idea de escuelas secundarias para los estudiantes de sexto a octavo grado en favor las escuelas K-8. Los distritos escolares desde California hasta Nueva York están abriendo más escuelas K-8 a la vez que eliminan secundarias.
Aprender del pasadoLas secundarias se crearon en la década de 1970 para corregir los defectos de las preparatorias, que albergaban a estudiantes de séptimo a noveno grado. En la opinión de los educadores de entonces, el estricto plan de estudios de las preparatorias no era adecuado para las necesidades físicas y emocionales de los niños que están entrando a la adolescencia. En cambio, se suponía que las escuelas secundarias ayudarían a los niños a adaptarse a la disciplina de la preparatoria con un plan de estudios hecho a la medida de sus vidas cambiantes. Las secundarias incluyeron también a los estudiantes de sexto grado, en parte para aliviar el congestionamiento de las escuelas primarias.
Estudios recientes sugieren que las secundarias no están funcionando mejor que las antiguas preparatorias. La psicóloga Jaana Juvonen, trabajó en un reporte de 2004 que examinaba 20 años de investigación educativa. En su opinión, en el sexto grado no es el mejor momento para cambiar de escuelas. La mente y el cuerpo de los niños pasan por muchos cambios, y necesitan "más estabilidad en términos de su relación con los profesores y con sus compañeros".
El cambio a escuelas secundarias parece afectar el rendimiento de los alumnos en el salón de clases. Entre 1999 y 2004, los estudiantes de las escuelas primarias de la nación mostraron un incremento en sus notas de las pruebas en las materias de lectura y matemáticas. Los estudiantes de secundaria no lograron tanto en matemáticas y no hubo progresos en la materia de lectura. Y en el estado de Nueva York, las pruebas grado por grado en 2006 mostraron que las notas de los estudiantes en la materia de lectura bajaron entre el quinto y sexto grado.
Aun así, hay quien dice que no se puede basar todo sólo en las notas de los exámenes. Barry Fein, el director de la escuela intermedia Seth Low, en la ciudad de Nueva York, dice que pasar de la primaria a la secundaria es una "transición muy difícil". Pero el ajuste vale la pena, dice, porque la secundaria ofrece a los estudiantes más clases, deportes en equipo y clubes. Ryan Pallas, un estudiante de séptimo grado en la secundaria Las Flores, en Rancho Margarita, California, está de acuerdo. Menciona los tres programas musicales y los programas de liderazgo de su escuela. "Me agrada el desafío", comentó. "Se parece más a la vida real".
No hay respuestas fácilesLos funcionarios de educación, maestros y estudiantes tienen sus razones para preferir una escuela sobre la otra. Pero todos están de acuerdo en que lo más importante es el mejor ambiente de aprendizaje posible para cada niño.
En el distrito escolar de Capistrano Unified en California, los padres y estudiantes tienen ahora la opción de escoger entre una escuela K-8 o una secundaria. "Las escuelas K-8 no son una varita mágica, dice Lois Anderson, una asistente de superintendencia de Capistrano. "No hará que desaparezcan los demás problemas".
En Humboldt Park, a Kennedy no le preocupa si la escuela K-8 es mejor para ella que la secundaria. ¿Qué cambiarías de tu escuela si pudieras? "No me he puesto a pensar en eso", dice. Afortunadamente, muchas otras personas sí se han puesto a pensar en el asunto.

