World Report: February 1, 2008 Vol. #13 Iss. #17
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¿Podrá la India salvar a sus niños trabajadores?
Todas las mesas están ocupadas en Haldiram's, un restaurante en Nueva Delhi, India. Reina la algarabía. En las mesas más grandes, padres jóvenes y a la moda, abuelos bien vestidos y niños contentos y emocionados disfrutan su cena. En mesas más pequeñas, cerca de ellos, se sientan las ayas las niñeras de los niños. Estas nanas son apenas mayores que los niños a quienes cuidan, y lucen tan fuera de lugar que se rompe el corazón de verlas. Cada niña gana menos dinero en un mes de lo que sus empleadores gastarán en la cena de esa noche. Ninguna de las niñas asistirá a la escuela. Pasarán sus vidas comiendo sobras y vistiendo la ropa que les regalen.
En la India, el empleo de niñas y niños como sirvientas y criados es una forma de vida. Pero también es ilegal. Los menores realizan una variedad de tareas en el hogar, desde cocinar y lavar hasta cuidar de los niños. También trabajan en comedores callejeros y en hoteles y restaurantes.
En octubre de 2006, el gobierno de la India modificó una ley que prohíbe que niños menores de 14 años trabajen en profesiones peligrosas. Ahora la ley también prohíbe que los niños trabajen en hoteles, restaurantes y hogares privados. Pero según el informe publicado la semana pasada por UNICEF, a pesar de la modificación a la ley, el 12% de los niños en la India entre los 5 y los 14 años todavía forman parte de la fuerza laboral. La cifra real podría ser aún mayor: entre 75 y 90 millones de niños.
"Todos saben que las fábricas emplean niños", dice Puja Sahu, la propietaria de una boutique en Nueva Delhi. "Es un secreto a voces". En octubre pasado, la cadena de ropa Gap se vio forzada a retirar una línea de blusas bordadas debido a reportes de que las prendas habían sido bordadas por niños.
La raíz del problemaCuando el gobierno propuso por primera vez prohibir el trabajo infantil en los hogares, hoteles y restaurantes, los empleadores e incluso algunos activistas que defienden los derechos de los niños criticaron la iniciativa. Estas personas señalaban que muchos de los niños trabajan para sobrevivir. Si no trabajan, ¿quién los alimentará? ¿Dónde están las escuelas que les ofrecerán a los niños un futuro más brillante?
La ley fue un "paso positivo hacia adelante", dice Farida Lambay, la fundadora de Pratham, un grupo de defensa de los derechos de los niños.
Otras son menos optimistas. "Todo el asunto ha sido un desastre", dice Umesh Kumar Gupta, de Bachpan Bachao Andolan, un grupo que ha estado a la cabeza del movimiento contra el trabajo infantil. Él señala que muchos de los niños rescatados desde que la ley entró en vigencia han tenido que encontrar empleo en otro lado, debido a que la pobreza, que es la raíz del problema, no ha sido atendida. Ingrid Srinath, otra activista, está de acuerdo. "A veces, las familias de los niños no los quieren de vuelta", comenta. "Quieren que los niños sigan trabajando porque necesitan el dinero".
Una enorme reserva de talentoPara muchos, la India es una tierra de oportunidades. Los salarios están subiendo y la clase media prospera. El país tiene 36 multimillonarios. Hace dos años, sólo la industria de tecnología para Internet produjo $36 mil millones. La democracia más grande del mundo está en camino de volverse una superpotencia económica.
Uno de los mayores recursos de la India es su población joven: el 35% de sus 1,100 millones de habitantes tiene menos de 15 años de edad. Pero millones de niños no asisten a la escuela y no reciben educación alguna, por lo que esta gran reserva de talento potencial podría traer problemas, no prosperidad. Harjot Kaur, directora del Ministerio de Trabajo y Empleo, insiste que el gobierno está trabajando para mejorar la situación. Señala que hay planes para hacer una encuesta que determine la cantidad de niños trabajadores y proyectos dirigidos a terminar con el trabajo infantil.
Mientras tanto, los líderes de empresas y de la industria han empezado a darse cuenta de que el futuro de la India está en sus jóvenes y en la educación de los pobres. Infosys, una empresa gigante de tecnología, ha establecido 10,000 bibliotecas en áreas rurales en todo el país. Wipro, otra compañía de tecnología, ha adoptado 7,500 escuelas.
Las ayas en Haldiram's no pueden esperar más que las sobras de la mesa. Pero una combinación de acción política e inversión privada podría darles a ellas y a todos los niños de la India, un rico festín de posibilidades.

