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World Report: December 7, 2001 Vol.7 No.10

This Issue:
Table of Contents
Cover Story
Cover Story - Spanish Version
Mini-Lesson
Comprehension Quiz
Teacher's Guide and Worksheets

¿Qué pasará ahora con Afganistán?

En las calles de Kabul, la gente se detiene para ver algo que durante cinco largos años no había presenciado: el rostro de una mujer, en ocasiones con todo y sonrisa, a la vista del público. También hay sonidos largamente silenciados en Afganistán que de pronto se dejan oír: la música de las tiendas, la risa de los grupos de niños que de nuevo vuelan cometas. Bajo el rígido control del Gobierno talibán, estos sencillos placeres estaban prohibidos. Ahora que el talibán está perdiendo el control sobre el país, la vida está cambiando.

Durante las últimas semanas, la presión sobre el grupo talibán ha aumentado. Los combatientes de la Alianza de Norte han tomado el control de muchas de las ciudades de Afganistán, incluyendo Kabul, Kunduz y Mazar-i-Sharif. Al retirarse el control talibán de las ciudades, los habitantes disfrutaban de nuevas libertades. Los hombres se formaban en las peluquerías para que les afeitaran las barbas que exigía el régimen talibán. Las tiendas contaban sus ganancias al poder vender televisiones, que antes no estaban permitidas.

El lunes pasado, unos 600 hombres de la Infantería de Marina de Estados Unidos llegaron a Afganistán y comenzaron a establecer una base en una pista de aterrizaje cerca de Kandahar, la última ciudad grande todavía controlada por el grupo talibán. Los Marines, que finalmente sumarán unos 1,100, tienen la misión de capturar a Osama Bin Laden y a otros miembros de su organización terrorista Al Qaeda.

El secretario de Defensa de EE.UU., Donald Rumsfeld, comenta que los Marines "evitarán que los terroristas anden libremente por el país". Los líderes militares están preocupados por que Bin Laden trate de dejar su escondite en las montañas y escape de Afganistán. Los pasos de las montañas en toda las frontera con Pakistán están vigilados.

Se levanta el velo
Los afganos sufrieron mucho bajo el régimen talibán. Pero fueron las mujeres las que más sufrieron. Las mujeres afganas tenían que vestir una burka, que es una prenda que cubre el cuerpo de pies a cabeza, o arriesgar una paliza a manos de la policía religiosa talibán. No podían salir de sus casas a menos que las acompañara un pariente varón. Las ventanas de las casas estaban pintadas de negro, para que quien pasara no viera el rostro de las mujeres que estaban dentro. El Gobierno talibán prohibió que las mujeres trabajaran con la excepción de un número reducido de trabajos relacionados con la salud. Ahora, en la única estación de televisión de Kabul, se presenta a una locutora que no usa velo.

El régimen talibán no permitía que las niñas de más de 8 años fueran a la escuela. En un reporte reciente de las Naciones Unidas se estima que sólo el 7% de las niñas afganas asistía a la escuela, en comparación con aproximadamente el 50% de los niños. La semana pasada, las niñas y sus maestras regresaron contentas a las escuelas de todo el país.

La esperanza de vida de las mujeres afganas es de sólo 44 años. La Dra. Rahmima Zafar Staniczai es la directora de un hospital para la mujer en Kabul. Recuerda cómo los seguidores del grupo talibán la golpeaban y le escupían en la calle si la sorprendían apresurada, tratando de llegar al trabajo sin cubrirse con el velo antes de salir. Pero dice que la ropa que usen las mujeres no es lo más importante: "Primero, necesitamos paz. Después, un gobierno central y luego, educación. Entonces estaremos en una posición para tomar una decisión sobre la burka".

La crisis de hambre
Aunque el futuro parece mejor para muchos afganos, cientos de miles de refugiados que huyen de la guerra enfrentan un duro invierno con hambre. Tienen poco alimento y carecen de lugares para refugiarse. La UNICEF estima que unos 100,000 niños podrían morir de hambre en Afganistán si no llega pronto la ayuda para los damnificados.

En el norte, cerca de Mazar-i-Sharif, Stephan Goetghebuer, de Médicos sin Fronteras, comenta: "Aquí ha existido una crisis humanitaria desde hace años. Ahora se está convirtiendo en un desastre".

¿Qué sigue?
Afganistán era una zona de guerra mucho antes de que llegara el régimen talibán. Ahora, después de 22 años de guerra, los afganos buscan una forma de ordenar su devastada tierra. La semana pasada, los delegados de cuatro grupos afganos se reunieron en Alemania para discutir la formación de un gobierno. Algunos delegados querían que volviera Mohammed Zahir Shah, el rey afgano derrocado en 1973. Los grupos discutieron si se permitiría la entrada de fuerzas pacificadoras externas en Afganistán. Ahmad Fawzi, de las Naciones Unidas, comenta: "El problema afgano jamás había recibido tanta atención. Sería un gran error no aprovechar esta oportunidad".

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