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World Report: January 25, 2002 Vol.7 No. 14

This Issue:
Table of Contents
Cover Story
Cover Story - Spanish Version
Mini-Lesson
Comprehension Quiz
Teacher's Guide and Worksheets

¡Exámenes! ¡Exámenes!

Paige Donahoo siente miedo y emoción al mismo tiempo mientras espera la fecha señalada en el mes de abril. Ese día, ella y todos los estudiantes de tercer grado de Texas presentarán exámenes de lectura y matemáticas. Su maestra ha dedicado mucho tiempo a preparar al grupo de Paige, quien comenta: "No quiero faltar a la escuela porque podría perderme el examen de práctica".

Dentro de algunos años, todos los estudiantes de tercero de las escuelas públicas presentarán el tipo de exámenes para los que Paige se prepara. Lo mismo sucederá con los estudiantes mayores. A principios de este mes, el presidente George W. Bush firmó la ley Ningún Niño Olvidado (No Child Left Behind). En ella se dice que para el 2005, los niños deben presentar exámenes de matemáticas y lectura de tercero a octavo grado. Cada estado definirá las normas sobre qué necesitan saber los estudiantes.

Los nuevos exámenes no sólo medirán el progreso de los chicos, también evaluarán a las escuelas y les ayudarán a desempeñar mejor su trabajo. El presupuesto de $26,500 millones de dólares pondrá dinero a disposición de las escuelas con más problemas en las áreas pobres y premiará a las escuelas exitosas.

Muchos distritos están deseosos de esta ayuda. "Las escuelas públicas de Chicago podrían obtener $30 millones adicionales al año", comenta la directora de las escuelas de la ciudad, Arne Duncan. Pero más vale que las escuelas utilicen correctamente el dinero para mejorar las calificaciones de los exámenes, o de lo contrario, el personal podría perder su trabajo.

El debate sobre los exámenes
El presidente Bush le tomó gusto a los exámenes cuando fue gobernador de Texas de 1994 a 2000. Texas es uno de los nueve estados que ya cumplen con los nuevos requisitos de exámenes. Bush está orgulloso de cómo se elevaron las calificaciones de los exámenes en su estado. En 1994, 5 de cada 10 chicos pasaron los exámenes estatales. El año pasado, 8 de 10 estudiantes lo lograron. Muchos estadounidenses están de acuerdo en que la aplicación de exámenes es la mejor forma de asegurarse que los niños obtienen una educación que cumple con las normas estatales. Maureen Tyrrell, mamá de tres chicos en Darien, Connecticut, comenta: "No hay mejor forma de juzgar qué han aprendido los chicos y qué necesitan aprender".

Pero quienes critican esta nueva ley se preocupan de que los maestros se enfocarán demasiado en la preparación para los exámenes de matemáticas y lectura, de que la escuela se volverá aburrida y otras materias se descuidarán. Monty Nelly, director de Fair Test, una institución de reforma escolar en Cambridge, Massachusetts, advierte: "Más escuelas se convertirán en centros de entrenamiento para exámenes".

Eso ya ha comenzado a suceder en algunos lugares. El año pasado, Tessa Wooden, de 9 años, que va a la escuela en Venice, California, tuvo que prepararse para los exámenes ¡durante la clase de deportes!

¿Estás listo?
Roy Romer, director del enorme distrito escolar de Los Ángeles, está a favor de los exámenes basados en las normas estatales, pero quiere que se utilicen como una herramienta para mejorar la educación, no como un instrumento de terror. "Con frecuencia utilizamos los exámenes como una ejecución: O apruebas, o te cortan la cabeza. Necesitamos eliminar esa presión".

Nos guste o no, los exámenes estatales son un hecho. "Pero los chicos necesitan comprender que los exámenes son sólo una foto instantánea de lo que saben", comenta Natalie Roca, experta en exámenes de las escuelas del condado Miami-Dade de Florida. "Te preparas todo el año. Haces tus tareas." Recuerda lo que cuenta no es sólo lo que sucede el día del examen.


Cómo abordar los exámenes

¿Resuelves los exámenes inteligentemente? Responde las preguntas y averígualo.

1. Al despertar por la mañana del día de tu examen, deberás:
a) Desayunar un tazón de cereal de trigo integral, un plátano y un vaso de jugo de naranja.
b) Llenar tus bolsillos de dulces para obtener energía durante el examen.
c) ¡Olvídate de la comida! Necesitas llegar a la escuela lo más temprano posible.

2. Si no comprendes las instrucciones del examen, deberás:
a) Volverlas a leer con atención.
b) Preguntarle a tus amigos cómo lo están haciendo.
c) Si se permite, alzar la mano y pedirle a tu maestra que te explique.
d) A y C.

3. Llevas media hora respondiendo el examen y empiezas a sentir desesperación. ¿Qué debes hacer?
a) Cambiar de lápices.
b) Recostarte en la mesa y tomar una siesta corta.
c) Respirar hondo, concentrarte y responder una pregunta a la vez.

4. ¿Qué debes hacer ante una pregunta que no puedes responder?
a) Saltártela y volver a tratar más tarde.
b) Dedicarle todo tu tiempo a esa pregunta.
c) Elegir la respuesta "más probable".
d) A y C.

5. Al terminar el examen, deberás:
a) Ver si fuiste el primero en terminar.
b) Volver a leer tu examen para asegurarte de que marcaste las opciones correctas.
c) Bailar un poco sobre tu escritorio.

Respuestas: 1-a, 2-d, 3-c, 4-d, 5-b
De 4 a 5 correctas: Excelente. ¡Te irá muy bien!
De 2 a 3 correctas: Regular. Estudia las respuestas.
De 0 a 1 correcta: Deficiente. ¡Corre a buscar entrenamiento especial para exámenes!

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