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World Report: March 15, 2002 Vol.7 No.20

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Table of Contents
Cover Story
Cover Story - Spanish Version
Mini-Lesson
Comprehension Quiz
Teacher's Guide and Worksheets

En el corral del nuevo oeste

Los caballos están en alerta. Algunos patean el suelo, otros agitan sus crines al viento. Están inquietos. Un helicóptero permanece inmóvil sobre ellos. El semental resopla y empuja a los demás para que sigan adelante.

Pronto los caballos se lanzan al galope a través de los campos. Sus cascos levantan nubes de polvo. El helicóptero, a unos pies de altura, los obliga a agruparse. ¡Se dirigen a una trampa! Cuando se despeja la polvareda, los asustados animales están encerrados en un corral.

Se trata de una "reunión" de caballos salvajes dirigida por la Agencia de Administración de Tierras (BLM, por sus siglas en inglés). Esta agencia federal, que controla millones de acres silvestres en EE.UU., atrapa a los caballos salvajes y después los da en adopción. La meta es controlar el crecimiento de la población de caballos. Pero la idea de encerrar a los caballos salvajes, un amado símbolo del salvaje oeste, desagrada a muchos estadounidenses.

Un tirón a las riendas de la población
Más de 45,000 caballos y burros salvajes vagan libremente en 10 estados del oeste. La BLM espera reducir este número a 27,000 para el año 2004. En septiembre, la Fundación para los Animales y la Fundación de Defensa Legal de los Animales iniciaron un juicio para oponerse a que la BLM lleve a cabo su plan.

La BLM dice que la reducción de las manadas salvajes es necesaria porque el número actual rebasa los recursos naturales del área. David Jaynes, que trabaja para la BLM en Montana, comenta: "Cualquier hábitat tiene un límite de animales que puede albergar". Jaynes señala que los caballos salvajes ya no tienen predadores naturales, como los lobos, por lo que el crecimiento de la población está fuera de control. Muchos caballos mueren de hambre porque las tierras no pueden dar alimento a una manada tan grande.

La BLM también está presionada por los rancheros, que necesitan áreas abiertas para que su ganado paste. Conforme crecen las manadas de caballos, el alimento y el agua del ganado disminuyen. Dean Rhoads, que es ranchero y senador del estado de Nevada, comenta: "Nuestro ganado no es el único afectado, los venados, antílopes y alces también sufren".

Pero los grupos protectores de animales piensan que los caballos deben permanecer en libertad. Bobbi Royce de la organización Espíritu del Caballo Salvaje (Wild Horse Spirit) se queja de que la BLM favorece injustamente a los rancheros. Ella asegura que es el ganado, y no los caballos salvajes, quien destruye la tierra: "Hay un sólo caballo por cada 500 vacas en Nevada".

Los que abogan por los caballos se quejan de que el programa de adopción de la BLM simplemente no está funcionando. No todos los caballos encuentran un hogar. Y todavía peor, algunos de los caballos adoptados terminan en los mataderos al concluir el año, cuando se autoriza que los propietarios los vendan.

Una historia salvaje
Los caballos salvajes son los descendientes de los caballos de los pioneros y exploradores. Hace cien años, 2 millones de caballos vagaban en el oeste. La gente ha luchado durante mucho tiempo por encontrar una forma de controlar la población de caballos. En las décadas de 1930 y 1940, los caballos se convirtieron en una molestia tal que la gente comenzó a dispararles. Poco después, la población disminuyó a menos de 17,000. En los años 1959 y 1971 el Congreso aprobó leyes que ayudan a proteger a los caballos salvajes.

Los esfuerzos por proteger a los caballos salvajes continúan. Los chicos de Las Vegas, Nevada, han trabajado durante tres años por lograr que el caballo salvaje sea uno de los emblemas del estado de Nevada, con la esperanza de atraer más la atención hacia ellos. El año pasado, un proyecto llegó a la legislatura estatal, pero fue eliminado por un solo voto. Muchos rancheros están en contra de la propuesta, pero los estudiantes lo intentarán de nuevo.

No hay salida fácil
No es fácil resolver el destino de los caballos salvajes. Dayton O. Hyde es ranchero y adora a los caballos salvajes. En 1988, Hyde dio un paso adelante en la solución del problema. Utilizó sus propias tierras y dinero para abrir un refugio dedicado a los caballos salvajes, cerca de Hot Springs, Dakota del Sur. Ha admitido a muchos de los caballos de la BLM que no pueden adoptarse. Hoy en día, aproximadamente 400 caballos salvajes viven en sus 11,000 acres de tierra. Comenta: "Una solución es que la gente preocupada por ellos apoye los refugios exclusivos para caballos salvajes". De esta forma, estos hermosos animales tendrán un lugar en el que podrán seguir galopando libres.

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