World Report: November 8, 2002 Vol. 8 No. 8
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- Table of Contents
- Cover Story
- Cover Story - Spanish Version
- Mini-Lesson
- Comprehension Quiz
- Teacher's Guide and Worksheets
De los libros al cine
Ron Weasley, Stuart Little, Shrek, Jesse Tuck: ¿Qué tienen en común? Todos son personajes que pasaron de la pequeña página impresa a la pantalla grande, ¡y con gran éxito!
Los libros para niños pueden convertirse en películas muy exitosas. La película basada en el primer libro de Harry Potter, escrito por J.K. Rowling, ganó más dinero que ninguna otra película en el 2001. Se espera que la siguiente, Harry Potter y la cámara secreta sea también un éxito taquillero cuando se estrene en los cines la próxima semana.
El éxito de Harry Potter ha llevado a los productores de cine a buscar en las estanterías de libros de sus hijos lo que será el siguiente gran éxito. Libros como El mundo encantado de Ela, Hoyos, El gato en el sombrero y el de Lemony Snicket, Un mal principio, son sólo algunos de los que pronto estarán en una sala de cine cerca de ti.
Grandes expectativas
Las versiones cinematográficas de libros para niños no son nada nuevo. Algunas de las favoritas de la familia, El mago de Oz y Willy Wonka y la fábrica de chocolate, son tan queridas como los libros en los que están basadas.
Pero hacer películas a partir de libros tan amados no es fácil. Los directores de cine se las ven negras para ser fieles a las imágenes que los lectores tienen en la mente. "Cuando lees, conviertes lo que el autor dice en tu propia película que se proyecta en tu cabeza", menciona Natalie Babbitt, la autora de Tuck Everlasting. Aceptar una versión diferente de tu propia película mental puede resultar difícil.
Escribir y volver a escribir
Arruinar el trabajo de un gran autor no es el objetivo de ningún guionista. ¡A veces autor y guionista son la misma persona! Louis Schar no solo escribió el best-seller Hoyos, sino que también lo adaptó para la pantalla grande. Una película es algo muy diferente de un libro, "Tuve que escribir la historia de nuevo", comenta Schar.
Establecer el ritmo es un gran problema. Las películas por lo regular se mueven más rápido que los libros y requieren de más acción. El libro Tuck Everlasting, por ejemplo, dedica muchas páginas a una batalla emocional en la cabeza del personaje. Jeffrey Lieber, que escribió la adaptación de Tuck, dice: "Me estuve preguntando a mí mismo, '¿Qué es lo que se ve en la pantalla?'"
La duración es otro problema. Cuando los directores adaptan un libro de 400 páginas, algo tienen que recortar. Mientras trabajaba en la segunda película, el director de Harry Potter, Chris Columbus, se dio cuenta que tenía que cortar la escena de la celebración de Día de Muertos, una celebración fantasmal. "Tuve varias discusiones acaloradas con mis hijos", dice Columbus. Pero a pesar de sus objeciones, sacrificó la escena por el bien de la película.
En el otro extremo, los creadores de las películas Shrek, Jumanji y El gato en el sombrero tuvieron que convertir un cuento corto en 90 minutos de acción en la pantalla grande. Para lograrlo, agregaron personajes y detalles a la trama. El burro que casi se roba el espectáculo en la película en Shrek escasamente aparecía en el libro.
Todo es trabajo en equipo
Los autores que han ayudado a adaptar sus libros a películas están impresionados por el esfuerzo del equipo. "Con el libro trabajo yo solo en mi cuarto", dice Sachar. Las películas reúnen el talento de actores, diseñadores de vestuario y escenografía y músicos, entre otros. Tienen recursos que el escritor no tiene. "Una narración exacta y leal es un error", dice el escritor de Jumanji, Chris Van Allsburg. "Tienes que echar mano de la magia de la cinematografía".

