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World Report: January 17, 2003 Vol.8 No.13

This Issue:
Table of Contents
Cover Story
Cover Story - Spanish Version
Mini-Lesson
Comprehension Quiz
Teacher's Guide and Worksheets

Un viaje histórico

-Por Martha Pickerill

El 18 de enero de 1803, el presidente Thomas Jefferson pidió al Congreso aprobar una temeraria misión. Quería enviar a un equipo de exploradores para que recorrieran por primera vez la distancia desde el río Mississippi hasta el océano Pacífico. El costo a los contribuyentes sería de $2,500 dólares.

El Congreso estuvo de acuerdo y para el siguiente año Meriwether Lewis y William Clark, dos viejos camaradas del ejército, encabezaban una "unidad de exploración" de 33 miembros en una expedición hacia el salvaje Oeste. Nuestra nación nunca volvería a ser la misma.

En unos cuantos años más, los estadounidenses celebrarán el aniversario número 200 de la misión de Lewis y Clark. La fecha para la celebración del bicentenario es el 18 de enero en el histórico hogar de Thomas Jefferson, Monticello, en el estado de Virginia. Posteriormente, los 11 estados que fueron parte del recorrido de Lewis y Clark organizarán eventos e invitarán a los visitantes a ver los lugares de interés, tal y como lo hicieran los exploradores.

¿Por qué ir hacia el Oeste?

En 1803, la tierra occidental del Mississippi era conocida únicamente por las docenas de tribus de indios americanos que habían habitado por siglos en esa región, así como por algunos colonos y comerciantes europeos que trabajaban a lo largo del río Mississippi.

Jefferson esperaba que el Mississippi se convirtiera en el Pasaje del Noroeste, el río que proporcionaría la ruta más fácil hacia el océano Pacífico. También deseaba mejorar las relaciones con los indios enviando exploradores pacíficos.

La necesidad de explorar el Este se derivó de otro gran suceso en 1803: la Compra de Louisiana. Jefferson acordó pagar a Francia $15 millones de dólares por un enorme pedazo de tierra del oeste. Ansiaba explorar esa tierra y también, escribió, "extender nuestro conocimiento de la geografía de nuestro continente".

Abriendo el camino

Lewis, de 29 años de edad, se encontraba en el lugar exacto en el momento correcto. Era vecino de Jefferson y había sido su secretario. Después de que el Presidente le pidió dirigir la misión, Lewis acudió a su excomandante, William Clark, de 33 años de edad, para que se le uniera en el viaje.

Mientras los exploradores y su grupo avanzaban en botes por el Missouri, comenzaron a escribir diarios. Las miles de páginas que escribieron narran la historia de su viaje en su propio lenguaje poético, encantador y lleno de faltas de ortografía. Lewis escribió sobre las "ermosas" planicies. Clark dijo haber sido mordido por molestos "musquitos". También describió su gran impresión al ver el Pacífico por primera vez: "¡Ociano a la vista! ¡O! qué alegría".

Algunos exploradores habrían escrito, "Procedimos río arriba y acampamos", comenta Patricia Limerick, del Centro del Oeste Americano en la Universidad de Colorado, en Boulder. "Somos muy afortunados de ser sus herederos, la fluidez de sus palabras es invaluable".

También dibujaron sus descubrimientos: rebaños de búfalos pastando y marmotas de las praderas que saltaban de la nada, inesperadamente. Los diarios, junto con el detallado mapa que Clark hizo del Oeste, son los verdaderos tesoros de ese viaje.

Sorpresas a lo largo del camino

Hubo malos entendidos, pero únicamente un conflicto violento entre los exploradores y los indios. De hecho, la guía shoshone llamada Sacagawea, fue una participante vital del grupo. Se unió al grupo de Lewis y Clark en Fort Mandan, en donde pasaron su primer invierno. Sacagawea guió al grupo a través del territorio indio rumbo al Pacífico y de regreso a Fort Mandan.

Por supuesto, Estados Unidos peleó tiempo después contra los indios y tomó sus tierras. "[La expedición] es una mezcla de buenas noticias para un pueblo y malas para otro", dice Limerick.

Por lo regular se describe a Clark como el más cálido y amigable de los dos. A Lewis le gustaba ir adelante solo. Por eso fue en el primero en ver las impresionantes montañas Rocallosas y las Grandes Cataratas de 400 pies de Missouri.

Mientras exploraban, Lewis también fue el primero en darse cuenta de que no existía un río poderoso que fluyera hacia el Pacifico. Para llegar a la costa, los exploradores tuvieron que escalar muchas montañas y cargar los botes en tierra. Pero a pesar de la falta de un Pasaje al Noroeste, por generaciones los estadounidenses han declarado la misión todo un éxito.

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