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World Report: September 19, 2003 Vol. 9 Iss. 2

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Cover Story - Spanish Version
Mini-Lesson
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Abran cancha para los nuevos

--Por Elizabeth Winchester

Las escuelas están llenas de caras nuevas: ¡caras asustadas, tímidas y desorientadas!

¿Problemas para dormir la noche antes del primer día de clases? El inicio del año escolar hace que muchos niños se sientan nerviosos. Pero los niños que ingresarán a una nueva escuela llena de caras desconocidas a duras penas duermen la noche anterior. "Lo que más miedo me da es llegar a perderme", dijo a TFK Michelle Meyers, de 10 años, antes de su primer día en la Escuela Primaria W.S. Boardman en Oceanside, New York.

De acuerdo con la oficina de Censos de los Estados Unidos, aproximadamente el 15% de los niños estadounidenses entre 5 y 14 años se cambian de residencia cada año. Al igual que Michelle, la mayoría de ellos termina en una nueva escuela. Este año, las escuelas verán más caras desconocidas que en los años anteriores.

"La ley Que Ningún Niño Se Quede Atrás (No Child Left Behind Act) aumenta la movilidad estudiantil", dice David Kerbow, del Centro para el Mejoramiento de las Escuelas de la Universidad de Chicago, quien estudió las causas de que los niños se cambien de escuela. La ley del año 2002 brinda a los padres más libertad para cambiar a su hijo de una escuela pública donde las pruebas de aprovechamiento tienen bajos resultados, a otra donde los resultados son mejores.

CAMBIO DE OBJETIVOS

Desafortunadamente, el cambiar escuela puede ser frustrante tanto para los nuevos como para los antiguos estudiantes. "La inestabilidad es mala para los niños, y cambiar de escuela es una forma de inestabilidad", dice Russell Rumberger, profesor de la Universidad de California en Santa Barbara. En sus estudios, encontró que aproximadamente una cuarta parte de los estudiantes de las escuelas públicas de los Estados Unidos realizan tres o más cambios de escuela, sin incluir los cambio a la escuela media y a la escuela secundaria, hasta el momento en que se gradúan.

La principal razón por la que los niños cambian de escuela es por el cambio de residencia de la familia. Los niños que viven en hogares adoptivos, casas para niños sin hogar u otros hogares temporales pueden cambiar de residencia varias veces al año.

El que mamá o papá cambien de trabajo con frecuencia significa un cambio de residencia y una nueva escuela para los niños. El mes pasado se perdieron 93,000 empleos en los Estados Unidos. Este es el número mensual más alto desde el mes de marzo. "Cuando hay más desempleo, hay más probabilidad de que las familias tengan que moverse en busca de nuevos trabajos y de una casa que puedan pagar", dice Kerbow.

¿UN NUEVO COMIENZO?

Los maestros, los padres y los niños están de acuerdo en que volver a empezar en una nueva escuela es difícil. "Tuve que hacer otra vez nuevos amigos y, al principio, me gustaba más mi escuela anterior", admite Jessica Coleman, quien el año pasado recién llegó al cuarto año a la Escuela Primaria South Mifflin de Columbus, Ohio.

¿Qué debe hacer un niño nuevo? Sylvia Rimm, una psicóloga infantil de Cleveland, Ohio, compara la experiencia con la de estrenar zapatos. "Los zapatos nuevos no son cómodos al principio, pero después de usarlos por un par de días se sienten mucho mejor", dice la psicóloga. (Para conocer los consejos de Rimm, ver "In with the New".)

Algunas escuelas han iniciado programas especiales para hacer que los nuevos estudiantes se sientan como en casa. Una de estas escuelas es la Academia Hopkins en Victoria, Texas, que invita a los nuevos estudiantes a visitar su salón de clases junto con sus padres, antes de iniciar la escuela. Los niños reciben paquetes de bienvenida llenos de mapas y calendarios de la escuela. Dan un paseo por el edificio y se reúnen con los maestros y con otros estudiantes. En esa forma, dice Debbie Crick, directora de Hopkins, "hay muchas menos lágrimas y miradas de preocupación en las caras de los niños el primer día".

Carbe Seaman, de 10 años, estuvo sonriente en su primer día en Hopkins. En la visita a la escuela conoció a Ruben Garcia, un compañero. Carbe y Ruben se hicieron amigos de inmediato. "Ruben me contó un chiste para que yo lo dijera a todo el grupo", dice Carbe. Y así lo hizo el primer día de clases. "¡Todo el mundo se rió!"

Michelle Meyers también tuvo un buen primer día de escuela: ¡no se perdió! "Hacia el mediodía, ya sabía cómo moverme por toda la escuela", dijo Michelle orgullosa. ¿Lo ves? Ser el nuevo de la escuela no es realmente el fin del mundo. De hecho, si eres nuevo en la escuela este año, seguramente estarás acompañado de muchos otros compañeros que también son nuevos.

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