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World Report: January 23, 2004 Vol.9 Iss.14

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Table of Contents
Cover Story
Cover Story - Spanish Version
Mini-Lesson
Comprehension Quiz
Teacher's Guide and Worksheets

¿De quién es este hábitat?

-- Por Kathryn Satterfield

Salen de los bosques cuando cae la noche y están hambrientos. Los osos negros son inteligentes, pero poco rebuscados: se conforman con alpiste, huesos de pollo o cualquier otro tipo de sobra. "Esto viene sucediendo aproximadamente desde hace tres años", dice Gregg Baker, de 49 años, que vive en Margaretville, Nueva York, al borde de un bosque. En octubre pasado, se despertó al oír golpes en su casa. "Bajé corriendo por las escaleras", dijo Baker. "Había un oso en la mesa de la terraza intentando entrar a la cocina por la ventana".

En Georgia, los cocodrilos se meten a nadar en las albercas del vecindario. ¡Uno fue visto paseándose tranquilamente por la acera en Savannah! En Big Pine Key, una isla de Florida, los venados devoran los lechos de flores de los vecinos. Y en el oeste de New Jersey, los osos negros se sienten como en su casa.

HEMOS PAVIMENTADO EL PARAÍSO

La vida en algunos suburbios de los Estados Unidos se está haciendo más silvestre. Esto sucede porque se construyen casas en lugares donde la fauna acostumbraba pasearse libremente. Este fenómeno, llamado extensión urbana, invade aproximadamente 2 millones de acres de espacio abierto cada año.

La extensión urbana altera los ecosistemas y daña la biodiversidad, es decir, la variedad de plantas y animales de un área. Cuando los humanos ocupan un hábitat, se pierde algo del terreno y del agua que los animales necesitan para sobrevivir. De acuerdo al grupo ambiental Defensa de la Vida Silvestre (Defenders of Wildlife), el 85% de las especies en peligro de extinción en los Estados Unidos sufren daños principalmente por la pérdida de hábitat.

El 8 de enero, una mujer del sur de California fue atacada por un león de la montaña mientras paseaba en bicicleta por una senda silvestre cerca de su casa. Quedó malherida, pero ya se está recuperando y estaba en muy buenas condiciones la semana pasada. Aunque no son frecuentes, estos ataques muestran lo que puede suceder cuando los humanos invaden el territorio de los animales.

UN MUNDO CADA VEZ MÁS PEQUEÑO

Las grandes carreteras y otras construcciones pueden separar a los animales de su fuente de alimentos o perturbar su trayecto migratorio normal. Algunas especies se adaptan y sobreviven. Los venados cola blanca prosperan en muchos estados, porque sus predadores naturales, los lobos y jaguares, ya no viven allí. Pero si hay demasiados venados pastando en un área, pueden acabar con las pequeñas plantas que crecen cerca del suelo y dejar a los pájaros que anidan allí sin hogar. Un terreno pequeño y aislado no puede sustentar muchas especies.

Durante el otoño, los osos negros de New Jersey deambularon por los vecindarios en busca de alimento. El año pasado, este estado densamente poblado llevó a cabo su primera caza de osos en 33 años. Algunos residentes estaban horrorizados, otros se sintieron aliviados.

Los conservacionistas dicen que podemos proteger a los animales antes que sus ecosistemas desaparezcan: basta con cambiar la forma en la que construimos nuevas comunidades. Por ejemplo, en los pantanos de Florida Everglades, los diseñadores urbanos construyeron puentes y túneles especiales para que los cocodrilos, panteras y linces puedan cruzar la carretera a salvo. Los venados y otros animales también han sido protegidos por proyectos de construcción ecológica.

Michael Klemens, funcionario de la Sociedad de Conservación de la Vida Silvestre (Wildlife Conservation Society), está ayudando a los planificadores urbanos a construir un futuro mejor. "Sabemos más de los ecosistemas y de estas especies de lo que sabíamos hace 20 años", dijo. "Podemos aprovechar ese conocimiento y tomar mejores decisiones".

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