World Report: March 2, 2001 Vol.6 No.19

La lucha por el petróleo de Alaska

Blanco. El paisaje ártico se compone de muchos tonos de blanco. Está el blanco crujiente de la nieve azotada por el viento. Está el blanco gris verdoso del hielo sobre el mar, el blanco plateado del lomo de las zorras del Ártico, el blanco turquesa del cielo justo antes de amanecer.

Blanco. El senador Frank Murkowski de Alaska se paró en el Senado en enero y sostuvo una hoja blanca de papel. Esto, dijo, es todo lo que puede ver en invierno en el Refugio Nacional de la Vida Silvestre del Ártico, o ANWR. Sólo "nieve y hielo". Así que, ¿qué tendría de malo perforar en busca de petróleo en este punto tan aislado de Alaska? Ahí no hay nada.

Blanco. Evon Peter, de la tribu indígena gwich'in, se para sobre una colina en Alaska y apunta todo lo que ve en la blancura del ANWR. Se ve el rastro de los rebaños de caribúes, el río Oso Pardo, la Montaña del Búho Nevado. Y comenta: "Aquí, la naturaleza es la única ley."

Estas cosas están a punto de cambiar. El presidente George W. Bush, los líderes del sector petrolero y otros más, creen que es el momento de hacer que surja un charco negro bajo el blanco Ártico. Dicen que la perforación en busca de petróleo en el ANWR ayudará a reducir los precios del combustible y la necesidad de nuestro país de comprar petróleo en el extranjero. Durante meses, Bush ha insistido en una "exploración que no perjudique el medio ambiente" en el ANWR. Esta semana, Murkowski presentará una petición ante el Senado para que comience la perforación.

Pero los ambientalistas dicen que no existe una forma "no perjudicial" de perforar aquí. El área de 19 millones de acres contiene caribúes, alces, bueyes almizcleros, lobos, zorros, osos grizzli y osos polares, además de muchas aves migratorias. Los conservacionistas señalan que el petróleo del área podría ser menos de la mitad de lo que Estados Unidos consume en un año. Están seguros de que los estadounidenses no permitirán que las compañías petroleras destruyan la naturaleza por tan poco petróleo.

En busca de más combustible
En 1980, el Congreso solicitó un estudio de 1.5 millones de acres a lo largo de la costa de un refugio llamado Área 1002. El estudio reveló que el área podría producir entre 3 y 16 mil millones de barriles de petróleo, pero la perforación podría dañar la vida silvestre.

Quienes se oponen a la perforación citan el caso de Prudhoe Bay, el campo petrolero más grande de Estados Unidos. Prudhoe ilumina millas de la tundra con una luz amarilla muy fuerte. El vapor que arrojan las plantas es de la altura de un edificio de ocho pisos y excavadoras gigantes recorren continuamente las 500 millas de caminos que unen los 170 sitios de perforación.

Desde que comenzaron las excavaciones en Prudhoe en 1977, el sector petrolero ha tratado de limitar el daño que se le hace al ecosistema del Ártico. La nueva tecnología permite que la perforación se haga de costado, bajo la superficie, para reducir el número de agujeros hechos en la tundra. Las tuberías se han elevado cinco pies sobre el suelo para permitir que los animales pasen por debajo. Ronnie Chappell, de la empresa petrolera BP Amoco, comenta que aun así "la perforación petrolera es un proceso industrial. Hay algunas cosas de las que no podemos deshacernos, como las tuberías."

Los expertos en vida salvaje temen que si se autoriza la perforación en ANWR, podría dañar a los osos polares, grizzlis y bueyes almizcleros. Pero su mayor preocupación son los caribúes. Cada primavera migran más de 130,000 caribúes al Área 1002. Viajan 400 millas para dar a luz a sus crías en la planicie costera, donde hay pocos depredadores. El pasto que crece allí es especialmente rico, ya que recibe luz solar durante las 24 horas del día. Después de pastar, los caribúes, regresan. La perforación petrolera podría afectar seriamente esta vital migración.

Qué dicen los pobladores
Los 5,000 miembros de la tribu gwich'in están en contra de la perforación, principalmente porque dependen del caribú para alimentarse. Pero los miembros de la tribu inupiat, otro grupo de indígenas del área, están a favor del plan.

Los inupiat, que viven en la pequeña aldea de Kaktovik, cazan ballenas y focas para comer. Dicen que el dinero del petróleo mejorará sus vidas. Isaac Akootchook, de 78 años, comenta: "El petróleo es importante para nuestros jóvenes, para obtener mejores servicios de salud y de educación."

La mayoría de los pobladores de Alaska están a favor de la perforación del ANWR. Obtienen dinero cada año de las ganancias del estado por el petróleo. El año pasado fue de $2,000 por cada persona. Pocas de las personas que tomarán esta gran decisión han visto el refugio. Murkowski planea llevar a un grupo de senadores a ese lugar en cuanto deje de hacer tanto frío. Una vez que lo vean con sus propios ojos, ¿qué decidirán hacer con esta riqueza de blancura?