Miranda Oropeza vio a dos chicas conocidas. Una de ellas era una vieja amiga. Miranda no conocía bien a la otra chica, Lauren Hermes. Se reían y conversaban, así que Miranda quiso unírseles. Dijo hola y las chicas dejaron de hablar y reír y pusieron cara de sorpresa. Lauren dijo: "¿Escuchaste algo?" Y la otra chica respondió: "Creo que era algo así como cuando le jalas al baño. ¡Uff, el baño apesta hoy!" Las chicas se dieron la vuelta.
Eso sucedió en sexto grado. En la preparatoria, a Miranda y a Lauren les tocó sentarse juntas en la clase de biología. Lauren se sintió muy mal. "Para entonces yo ya no quería ser cruel y pensé ‘Ay, no, ¡probablemente ella todavía me odia!'"
Actualmente, Miranda y Lauren son las mejores amigas. Ambas chicas trabajan con GENaustin, un grupo de Austin, Texas, que ayuda a las niñas de quinto a octavo grado en los problemas con amigos y familiares. Lauren y Miranda comparten su historia como un ejemplo de la crueldad de la que las chicas son capaces.
La verdad sobre las chicas
Hasta hace poco, los psicólogos que estudian la agresión entre los escolares se enfocaban en la violencia física. La mayoría de las investigaciones indicaban que las niñas eran menos agresivas que los niños. A principios de la década de 1990, un equipo de investigadores que estudiaba el comportamiento de niños entre 11 y 12 años encontró que las chicas eran tan agresivas como los chicos, aunque de otra forma. En lugar de utilizar la violencia física, ellas atacan con palabras y con el lenguaje corporal.
Susan Wellman le comentó a Amanda Lanzillo, niña reportera de TFK: "El hecho es que tanto las niñas como los niños pueden ser muy crueles". Wellman es la directora del Proyecto Ofelia, una organización ubicada en Erie, Pensilvania, que le enseña a los niños a tratarse unos a otros con respeto.
Ed Wiggins, de quinto grado, participa en el programa del Proyecto Ofelia en Portland, Oregon. Comenta que las palabras pueden herir más que los golpes porque "las recuerdas por mucho tiempo".
¿Por qué no somos amigos?
Rosalind Wiseman, cofundadora del programa Empower (Transmisión del poder) y autora de un nuevo libro: Queen Bees & Wannabes (Abejas reinas e imitadoras) ha estudiado el comportamiento de las chicas durante años. En su libro, describe a algunas niñas como "abejas reinas", niñas que adquieren una popularidad cruel basada en excluir a algunas niñas y favorecer a otras. Otro conjunto de chicas son las "imitadoras", chicas quieren ser populares pero temen desafiar a las abejas reinas. De este modo, se hacen parte del problema. Comenta Wiseman: "A todos les gusta el poder y las chicas quieren estar en el centro del asunto. Para la mayoría de los niños, la lealtad significa estar de acuerdo con alguien que está en el poder".
Wellman observa que existe una "popularidad buena y otra mala". Recomienda a los niños que se olviden de la multitud atraída por la mala popularidad y que se busquen algunos buenos amigos que los apoyen. Y comenta: "Si tienes un buen amigo, ya eres popular".
GENaustin, el Proyecto Ofelia y Empower están entre los nuevos y ambiciosos grupos que ayudan a las chicas y a los chicos a desarrollar mejores amistades. Los grupos comparten una meta en común: enseñarle a los niños a lidiar con las palabras hirientes y su equivalente en lenguaje corporal: dar la espalda, desviar los ojos o propagar rumores. Una de las claves es enseñarle a las chicas a expresar sus sentimientos de enojo de forma más directa y honesta.
Esta es una de las lecciones que Miranda Oropeza y Lauren Hermes están transmitiendo a los chicos de quinto y sexto grado de la Escuela Elemental Mathews en Austin. Apenas la semana pasada, dos chicas que habían estado riñendo entre sí pudieron finalmente hablar del problema. Miranda comenta: "Cuando veo eso, significa mucho para mí".
¡Enfréntalo!
¿Los chicos de tu escuela te hacen sentir mal? Sin importar que seas chico o chica, sigue estos consejos de Rosalind Wiseman, cofundadora del Programa Empower y autora de Queen Bees & Wannabes.
Si se están burlando de ti, ¡piensa antes de actuar! Escribe lo que quieras decirle a la persona que se está burlando de ti. Practica frente al espejo, o con tu mamá o tu papá. Después habla directamente con la persona.
1. Describe exactamente lo que no te gustaba sobre lo que decía.
2. Dile a esa persona lo que desearías que hiciera, por ejemplo, darte una disculpa.
3. Reafirma la relación. Di algo como: "No me gusta tu comportamiento, pero todavía me gustaría que fuéramos amigos". O "Tal vez no seamos amigas, pero tenemos que poder convivir en la escuela".
Si no te invitan a una fiesta, no te quedes sentada, has algo divertido con algún amigo o familiar. De esta forma te darás cuenta que no era para tanto.
Si tu mejor amiga comienza a ignorarte: Escribe cuáles son las tres cosas más importantes que buscas en un amigo. Después escribe tres experiencias recientes que tuviste con esta persona. Compara las listas. Si no hay coincidencias pregúntate por qué quieres conservar tan mala amistad.