World Report: November 10, 2000 Vol.6 No.9

¿Podemos rescatar a los arrecifes?

Bajo el claro azul del mar, animadas comunidades de criaturas marinas conviven en estructuras de formas curiosas y colores brillantes que se llaman arrecifes de coral. Estas silenciosas e impresionantes ciudades submarinas son el hogar de cuatro mil especies diferentes de peces y de miles de plantas y otros animales. Durante millones de años, las criaturas marinas han convivido en arrecifes, haciendo cada cual lo suyo en sus pequeños mundos marinos.

Pero existen muchos peligros. El mes pasado, en un encuentro internacional sobre arrecifes de coral, los científicos hicieron una importante advertencia. Más de una cuarta parte de los arrecifes del mundo ha sido destruida por la contaminación y el comportamiento descuidado de los humanos. A menos que se tomen medidas drásticas, los arrecifes que quedan van a morirse en menos de 20 años. "Estamos a punto de perderlos", dice Clive Wilkinson, de la Red de Monitoreo de Arrecifes de Coral.

Hábitats submarinos valiosos
La destrucción de los arrecifes de coral, algunos de los cuales tienen más de dos millones de años, tendría un impacto muy serio en nuestros océanos. Aunque los arrecifes de coral ocupan menos del 1% del fondo del océano, son el hogar del 25% de todas las especies submarinas. Acabar con ellos pondría a miles de criaturas en peligro de extinción y destruiría uno de los tesoros vivientes más hermosos del planeta.

Aunque casi siempre se les confunde con piedras por su textura rocosa, en realidad el coral está formado por pequeños animales transparentes llamados pólipos de coral. Millones de ellos se pegan en colonias y forman una fuerte concha exterior. Así, las colonias crecen juntas y crean grandes arrecifes. Cuando los corales mueren, nuevos corales crecen sobre sus esqueletos. Los arrecifes crecen en complejas estructuras parecidas a laberintos con distintos espacios, pasillos, agujeros y grietas para que sus habitantes puedan vivir. ¡Con el paso de los años, la antigua Gran Barrera de Arrecifes de la costa de Australia ha crecido hasta llegar a las 1,240 millas de largo!

Quitándole vida a los arrecifes
Los corales pueden parecer y sentirse duros, pero son muy sensibles a los cambios ambientales. Una de las principales causas de la reciente destrucción de los arrecifes es el calentamiento de los océanos, el cual ocurre poco a poco. En particular, el cambio climático El Niño, de 1998, calentó los mares y causó terribles daños a los arrecifes de coral.

El agua caliente provoca una situación mortal llamada decoloración del coral. El coral contiene pequeñas algas o plantas marinas que le dan su brillante color. Las algas también le sirven al coral para crear su alimento. A esta relación de ayuda mutua entre dos seres se le llama simbiosis. Pero el coral suelta a las algas cuando se encuentra a altas temperaturas. Sin ellas, no sólo pierde su hermoso color, sino que se muere.

Se cree que el calentamiento del planeta es causado por algunos gases contaminantes que atrapan al calor cerca de la superficie de la Tierra. A menos que hagamos algo, advierte el científico Ove Hoegh-Guldberg, los océanos se calentarán tanto en los próximos 20 años que los arrecifes se cocinarán en una "sopa caliente".

Una idea no muy buena
El calentamiento es probablemente la mayor amenaza para los arrecifes de coral, pero no es la única. Los pescadores causan enormes daños. Los peces que viven en los arrecifes son muy valiosos como mascotas y alimento. Para atrapar estos peces, algunos pescadores utilizan el método de "pesca explosiva", destruyendo los arrecifes con dinamita. Otros echan veneno de cianuro en el agua para atontar a los peces, que de esta manera son más fáciles de pescar. La mayoría de los arrecifes de Filipinas han sido destruidos con estas técnicas de pesca. La contaminación con petróleo, basura y pesticidas también ha afectado a los arrecifes porque arruina el delicado equilibrio entre algas, corales y otras especies de arrecifes.

Sin embargo, hay esperanza para los arrecifes. Los científicos creen que los arrecifes pueden salvarse si los gobiernos controlan la contaminación y prohíben prácticas como la pesca explosiva. Dice Wilkinson: "La actitud del mundo debe cambiar".