Al caer la tarde, la penumbra envuelve Playa de la Escobilla, en México. Poco a poco, miles de tortugas marinas salen de entre las olas. Se arrastran a través de la arena, impulsándose, vacilantes, con sus aletas. Cada una de ellas vuelve cada año a la playa donde nació muchos años antes. Las tortugas regresan para desovar.
La Playa de La Escobilla se encuentra en Oaxaca, México. Es una enorme extensión donde desova la tortuga marina golfina. Cada año, de junio a diciembre, muchísimas tortugas golfinas llegan a la costa para construir sus nidos y desovar. Después, las tortugas cubren sus huevos con arena y vuelven al océano. A los 45 días, las crías rompen el cascarón y corren de inmediato hacia el océano. "Es un espectáculo extraordinario", dice el biólogo Wallace J. Nichols.
Este ritual se lleva a cabo en las costas desde hace aproximadamente 150 millones de años. Las tortugas sobrevivieron a la era de los dinosaurios, pero no han podido librarse de los predadores modernos. Muchas tortugas son víctimas de cazadores furtivos, o ilegales, quienes las matan por su carne y su concha e invaden sus nidos para robar sus huevos. Las tortugas marinas enfrentan muchos peligros. Algunas mueren atrapadas en redes de pesca. Otras son víctimas de los efectos de la contaminación.
En defensa de las tortugas
Hoy en día, la población de tortugas en el
mundo se ha reducido peligrosamente. Los científicos advierten que si no
se hace algo al respecto, en treinta años se habrán extinguido
dos de las especies que habitan el océano Pacífico, la tortuga
caguama y la tortuga laúd.
Sin embargo, el éxito que tuvo un programa en México muestra que es posible salvar a las tortugas. En dos de las principales playas de desove, La Escobilla y Morro Ayuta, la población tortuga golfina se está recuperando. Los funcionarios esperan que este año haya aproximadamente 1 millón de nidos de golfinas en La Escobilla. Eso es cuatro veces más que en 1990, cuando se prohibió la caza de tortugas en México.
¿Cómo lograron remontar la marea de la extinción? Además de prohibir la caza, una combinación de educación comunitaria y tácticas agresivas, dice Cuauhtémoc Peña-Flores Salazar, director del Centro Mexicano para la Tortuga en Oaxaca. La zona costera es patrullada por agentes federales, que resguardan los nidos y huevos de las tortugas.
En el Centro de la Tortuga cerca de La Escobilla, niños y adultos aprenden sobre la protección a este animal. Por generaciones, comer huevos y carne de tortuga fue una forma de vida. En la actualidad, los cazadores furtivos todavía venden productos de tortuga. Sin embargo, la comunidad se ha organizado para ayudar a estos animales. La gente está aprendiendo que una población de tortugas saludables atrae a los turistas, quienes llevan dinero a la zona. "Cuando la gente entiende que puede beneficiarse de las tortugas, quieren ayudarlas", dijo Salazar para TFK.
Al otro lado del mar
Los científicos esperan tener resultados similares
alrededor del mundo. Wallace J. Nichols ha estudiado las poblaciones de
tortugas marinas en México desde 1992. Dice que el programa en
México está ayudando a unir a los investigadores a lo largo de
las grandes extensiones del océano. "Ver el éxito en La
Escobilla inspira a la gente para trabajar en otros proyectos", dijo
Nichols a TFK.
Otras tortugas en apuros
Las siete especies de tortugas marinas que hay en el mundo se encuentran en la lista de animales en peligro de extinción. Cinco de estas especies pueden encontrarse a lo largo de la costa del Pacífico, en Norteamérica. Las otras cuatro se han recuperado más lentamente que las golfinas, en la región del Pacífico.