En septiembre, casi 32 millones de niños en todo el país vieron grandes cambios en las bandejas de sus almuerzos escolares. Había más frutas y vegetales pero porciones más pequeñas de carne y cereales integrales. "Tienes menos carne en un pan más pequeño", dijo Linette Dodson a TFK. Ella es la nutricionista para escuelas en Carrollton, Georgia. "El cambio llamó la atención de todos".
El Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA) estableció las nuevas pautas para el menú escolar para enfrentar el aumento en las tasas de obesidad infantil. Las reglas limitan los tamaños de las porciones, las calorías, las grasas y la sal. Algunos niños, la mayoría estudiantes de secundario y atletas, se quejaron que las comidas más magras los dejaban con hambre.
Los límites en carnes y cereales integrales forzaron a las escuelas a agregar meriendas como budín y Jell-O para cumplir con los requisitos de calorías. “Preferiría dar a los niños más cereales integrales y carnes magras que alimentos que podrían no ser tan saludables como estos”, explica Dobson. “Las frutas y los vegetales son estupendos, pero llevará un montón de brócoli y manzanas para cumplir con los objetivos de calorías”.
En diciembre, la USDA respondió flexibilizando las reglas. Ahora las escuelas pueden servir porciones de carnes y cereales integrales más grandes, siempre y cuando estas no excedan los límites de calorías para cada nivel de grado. "Entendemos que estos cambios son difíciles, por lo que queremos ser flexibles”, dijo el Secretario de Agricultura de EE.UU. Tom Vilsack a TFK. "Pero necesitamos educar a la gente sobre por qué comer alimentos saludables es importante desde un punto de vista educacional y del cuidado de la salud”.
Cocinar el entusiasmo
Otros cambios en los almuerzos escolares han sido más fáciles de tragar. Siguiendo las pautas de USDA, las escuelas hallaron maneras más saludables de servir los alimentos favoritos a la hora del almuerzo. Las papas fritas y los nuggets de pollo ahora se hornean y no se fríen. Todo desde la masa de la pizza y los panes para hot-dog hasta el empanizado en los nuggets de pollo está hecho de cereales integrales.
Algunas escuelas han hallado maneras de persuadir a los niños a que coman más frutas y vegetales. ¿Piensas que un niño no probará sopa de colinabo? Haz que un chef visite la escuela y lo cocine y sirva. ¿Quieres que los estudiantes prueben un vegetal nuevo, como col rizada o coliflor? Haz que ellos mismos los cultiven en un jardín de la escuela. ¿Cómo evitas que los alimentos vayan de la bandeja a la basura? Haz que los estudiantes prueben las nuevas recetas antes de agregarlas al menú.
El estudiante de quinto grado Mahli Fleckenstein aprecia los cambios. Ella come todo tipo de vegetales crecidos en el jardín de la Escuela Primaria de West Salem en Wisconsin. Ella también aprueba los repollitos de Bruselas asados y los arándanos rojos deshidratados. ¿Su parte favorita de la renovación del menú? “Hay tantas frutas para probar”, dice. “Soy una gran fan de las frutas”.
A Michelle Kloser, directora de nutrición para las Escuelas West Salem, no le sorprende que los niños puedan desarrollar un apetito por alimentos saludables. "La clave es involucrar a los niños”, dice. "Denles opciones. Dejen que sean parte de la toma de decisiones de su escuela. Verán qué entusiasmados ellos pueden estar sobre alimentos nutritivos".
