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Una crisis de hacer trampa

Según los expertos, muchos niños están haciendo trampa en la escuela. Algunos niños ni siquiera se dan cuenta que lo que están haciendo no es correcto. ¿Qué puedes hacer para evitar la deshonestidad académica?

January 17, 2014

En octubre, Ubayd Steed, un estudiante de sexto grado en Filadelfia, Pennsylvania, estaba rindiendo un examen de matemáticas cuando notó que un compañero de clase estaba echando un vistazo a su hoja. Afortunadamente, Ubayd estaba terminando su examen cuando esto sucedió. “Enseguida di vuelta mi hoja”, le dijo a TFK. Ese día, más tarde, Ubayd enfrentó al tramposo. “Le dije que no lo haga otra vez”, dice.

Lamentablemente, la experiencia de Ubayd no es inusual. Ya sea que se trate de niños que copian las respuestas de compañeros de clase durante los exámenes o de amigos que comparten la tarea, las trampas ocurren en las escuelas todos los días. Según los expertos, el comportamiento comienza en los grados inferiores. Las encuestas muestran que uno de cada tres estudiantes de escuela primaria admite que hace trampa. “Se presiona mucho a los niños en una edad temprana”, dijo Tricia Bertram Gallant a TFK. “Comienza en la escuela primaria”. Gallant es coautora de Hacer trampa en la escuela: Qué sabemos y qué podemos hacer. Las encuestas muestran que en la escuela secundaria más del 50% de los estudiantes admiten que hacen trampa en los exámenes.

¿Es realmente hacer trampa?

No siempre es fácil definir “hacer trampa" (ver “Con tus propias palabras"). En algunos casos, los niños ni siquiera se dan cuenta de que no están cumpliendo con las reglas de la escuela. Dado que a menudo se alienta a trabajar en conjunto en la clase, algunos niños suponen que colaborar en la tarea simplemente está bien. Es posible que sus maestros no estén de acuerdo. Gallant dice que sus estudiantes deberían asegurarse de obtener las reglas para cada tarea. “Los maestros suponen que es un trabajo independiente, excepto que digan lo contrario”, dice Gallant. “Pero los estudiantes suponen que es un trabajo colaborativo excepto que les digan que no lo es”.

¿Sabías que compartir puede ser tan deshonesto como hacer trampa? Jacob Harder, un estudiante de cuarto grado de Ware, Massachusetts, tenía compañeros de clase que le pedían copiar su tarea. “No quería simplemente decirles las respuestas”, dice. Por lo tanto, en lugar de eso explica la tarea y alienta a sus compañeros de clase a hacerla ellos mismos.

Pero a muchos niños les resulta difícil decir que no. “Todo el tiempo escucho que los niños dicen 'No puedo decirle que no a un amigo', dice Gallant. Ella aconseja a los estudiantes a advertir que hacer trampa podría involucrar a todos en un problema.

Eric Anderman, profesor de Ohio State University, que estudia hacer trampa en la escuela, dice que es importante decir que no desde el principio.  “Entonces lo cortas de raíz y el otro niño capta el mensaje”, dice. Además, advierte: “un verdadero amigo no va a repudiarte porque él o ella no puedan copiar tu tarea de matemáticas”.

Bajo presión

Es posible que los niños que hacen trampa sientan que necesitan hacerlo para aprobar. Y es posible que algunos estudiantes hagan trampa simplemente porque otros lo hacen. "Si estás en un ambiente donde hacer trampa es algo común, [es posible que pienses que] si no lo haces estás en desventaja”, dice Michael Josephson, fundador del Instituto de Ética Josephson.

Pero Josephson dice que los estudiantes deberían evitar esta clase de pensamiento.  “Los niños hacen muchas cosas”, dice.  “Tú debes decidir qué clase de persona serás".

Cuando la escuela se vuelve muy desafiante, Anderman sugiere ir a un maestro en lugar de depender de la tarea de los demás. “Es bueno pedir ayuda”, dice.

El consejo de Jacob para otros niños es simple. “Simplemente trata de hacer tú mismo la tarea”, dice. “En definitiva, sabrás que hiciste la tarea y obtendrás el mérito”.

Con tus propias palabras

No siempre hacer trampa en la escuela implica copiar las respuestas de otros estudiantes. Según una encuesta realizada por Common Sense Media, más de un tercio de los adolescentes han copiado textos de sitios Web y los hicieron pasar como suyos. Este tipo de hacer trampa se conoce como plagio.

Cuando se utiliza información que se encuentra en línea o en libros, dice Tricia Bertram Gallant, los niños deben asegurarse de reformular todo con sus propias palabras y darle mérito al escritor. “Si lo has leído en algún lado, debes citarlo”, dice ella. “Es así de simple”.



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