Skip to main content

Reunión de tormentas

View Issue
GO NAKAMURA—GETTY IMAGES

En noviembre, el huracán Eta llegó a tierra en América Central. La tormenta causó destrucción desde Panamá hasta Florida. Dos semanas más tarde, llegó el huracán Iota. Fue aún más poderoso, vertiendo lluvia en lugares ya inundados. El presidente Juan Orlando Hernández, de Honduras, llamó a Iota una “bomba” que destrozaría la región.

Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), la temporada atlántica de huracanes de 2020 fue una de las más activas registradas. Iota fue la 30a tormenta nombrada que se formó en el Atlántico desde mayo, y la 13a en llegar a ser un huracán verdadero.

ZONA DE INUNDACIÓN El 8 de noviembre de 2020, lugareños en Honduras evacuan un área inundada después del huracán Eta.

ORLANDO SIERRA—AFP/GETTY IMAGES

Los científicos dicen que el cambio climático es el culpable. No saben si está causando más tormentas, pero los datos parecen mostrar que está causando que las tormentas sean más fuertes y más destructivas.

James P. Kossin es un científico climático con la NOAA. Dice que el aumento de emisiones de gases de efecto invernadero está cambiando el comportamiento de las tormentas. “Estas tormentas tienen una huella humana en ellas”, dijo a TIME for Kids.

CONSECUENCIAS Las lluvias densas del huracán Eta, en 2020, causaron inundaciones y desprendimientos de tierra en Guatemala.

JOHAN ORDÓÑEZ—AFP/GETTY IMAGES

Ciencia de tormentas

Al calentarse el planeta, también lo hacen los océanos. Ahí es donde empiezan los huracanes. Una tormenta absorbe energía del aire oceánico. El agua más caliente provee más energía, lo cual significa vientos más fuertes. También significa lluvias más intensas. (Lee “Huracanes 101”).

El aumento de energía también está causando que los huracanes sean más fuertes más rápidamente. En agosto, Laura cambió de una tormenta tropical a un huracán fuerte en solo un día. Golpeó Texas y Lousiana con vientos de hasta 150 millas por hora (mph). La marejada, un muro de agua oceánica principalmente causado por vientos fuertes, de la tormenta Laura llegó a 17 pies en algunos lugares. Fue una de las tormentas más fuertes registradas hasta ahora en Louisiana.

DAÑO Y DESECHOS El huracán Laura derribó cables de energía en Lake Charles, Louisiana, el 27 de agosto de 2020.

JOE RAEDLE—GETTY IMAGES

Los huracanes también están permaneciendo por más tiempo para hacer más daño. Las temperaturas más altas están enlenteciendo los vientos del oeste, los cuales soplan constantemente alrededor del planeta. Esto hace que las tormentas se muevan más lentamente. En 2017, el huracán Harvey permaneció por días, inundando partes de Texas. “Esta tormenta fue devastadora porque no se movía”, dice Kossin. “Se quedó ahí. Y llovió continuamente”.

Planes de protección

Las tormentas no afectan a todos de igual manera, dice Dereka Carroll-Smith. Ella es una científica atmosférica en el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología. Ella analiza datos de las comunidades más afectadas por los huracanes. Esta investigación salva vidas porque ayudan a que las ciudades planifiquen por adelantado.

CASTIGADOS En octubre de 2018, trabajadores miden el daño causado por el huracán Michael en Mexico Beach, Florida.

SCOTT OLSON—GETTY IMAGES

Carroll-Smith dice que las áreas con un número alto de personas mayores quienes no pueden evacuar fácilmente podrían requerir un plan de emergencia. Un plan diferente podría necesitarse en áreas donde muchas personas viven en casas móviles. Evacuaciones recientes se complicaron debido a la pandemia. Los refugios no pudieron recibir el número usual de personas por motivo de las medidas de distanciamiento social.

“En algún momento”, dice Carroll-Smith, “las tormentas intensas van a ser devastadoras para todos, a menos que nos preparemos ahora”.

Reducir los gases de efecto invernadero es el primer paso, dice Kossin. “Podemos hacer que no empeoren. Luego podemos poner nuestros esfuerzos en adaptarnos al nuevo clima que tenemos”.

Huracanes 101

Un huracán es una masa de nubes y tormentas que rotan alrededor de un centro fijo o un “ojo”. Piensa en un motor gigante que usa aire caliente y húmedo como combustible. Hay mucho de este en el Atlántico durante la temporada de huracanes.

Los vientos deben llegar a 74 mph antes de que una tormenta tropical sea llamada un huracán. Luego, se clasifica de 1 a 5, según la velocidad del viento. Una tormenta de categoría 5 produce vientos de 157 mph o más, destruyendo casas y haciendo lugares inhabitables por semanas o hasta meses.

NOAA/AP

More from Environment